Cinco acciones de riesgo en las compañías

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Ingresar a enlaces maliciosos, contraseñas débiles, brechas en el software, conectarse a redes abiertas y descargas de tiendas no oficiales son prácticas comunes de los usuarios que ponen en riesgo su información y la de las empresas.

Los expertos de ESET señalan los hábitos más comunes con los que se puede poner en riesgo la información de las organizaciones. Detallan que estos aspectos, a pesar de ser reconocidos como patrones de riesgo, son sumamente realizados por los usuarios.

La primera falla es confiar en cualquier enlace que aparece en redes sociales, a pesar de que en 2014, según el reporte DBIR de Verizon, la tentación de acceder a un contenido publicado en Twitter o Facebook, referente a un desastre natural o acontecimiento de interés general perdió fuerza.

Al hacer clic en un enlace de este tipo, los usuarios son redirigidos a sitios maliciosos o a legítimos que están comprometidos. Esto con el objetivo de robar credenciales o información sensible (mediante una página de login bancario; un ataque drive-by-download para inyectar malware en la computadora o un falso botón de “Like”, por ejemplo). Por este motivo, antes de hacer clic se debe analizar si la fuente es confiable y considerar herramientas como checkshorturl.com para verificar redirecciones.

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REUTILIZACIÓN DE CONTRASEÑAS

El segundo tema trata sobre cómo los usuarios anotan sus claves en papeles o en otros lugares de sus computadoras y las usan en distintos servicios online. Si un ciberdelincuente compromete una cuenta mediante correos de phishing y ataques de fuerza bruta, puede acceder a las demás con las mismas credenciales.

Por esto se sugiere que las combinaciones sean complejas y únicas para cada cuenta. Los expertos también aconsejan usar herramientas para gestionarlas y administrarlas con una sola clave maestra, sin descuidar las del router, cámara web o dispositivos conectados al Internet de las Cosas.

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NO ACTUALIZAR EL SOFTWARE

Los usuarios pueden verse expuestos al robo de datos, fraudes financieros y demás problemas de seguridad que, en ocasiones, es posible evitar si se actualizara el software y se aplicaran los parches correspondientes en tiempo y forma. Estos están diseñados para corregir vulnerabilidades, y en muchos casos son programados en forma regular.

Por ejemplo, el año pasado, Heartbleed, la falla en el cifrado SSL, implicó que el tráfico web de millones de usuarios quedara expuesto: los atacantes lograron el acceso sin restricciones a contraseñas y detalles de tarjetas de crédito; por ello, es recomendable la aplicación del parche.

DESCARGAR DESDE TIENDAS DE TERCEROS NO OFICIALES

Los usuarios de iOS o Android a menudo realizan un jailbreak, es decir, saltan las medidas de seguridad para modificar el sistema a sus dispositivos y así instalar apps de repositorios no autorizados. Estas aplicaciones suelen contener algún código malicioso. Además, los comercios ilegítimos ofrecen aplicaciones maliciosas o auténticas manipuladas por cibercriminales. El consejo de los expertos es no comprar desde estas tiendas.

ENVIAR INFORMACIÓN SENSIBLE A TRAVÉS DE WI FI ABIERTO

Si se navega en internet desde una casa, el router está protegido por una contraseña fuerte y por un firewall. Pero es distinto si se usa una red Wi-Fi abierta en un espacio público, en especial hoteles y cafés, donde la conexión es libre e insegura. Esto permite que los atacantes se sitúen en medio del dispositivo y el servidor del usuario, en un ataque Man-In-The-Middle (MITM), con el objetivo de robar datos sensibles o ejecutar malware.

Algunos comprometen el punto de acceso mediante la aparición de una ventana emergente durante el proceso de conexión, la cual ofrece una actualización de un software popular y, al hacer clic, se instala el código malicioso. Otra estrategia son las herramientas online que pretenden ser el punto de acceso en sí mismo.

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