El costo de no avanzar en IA: cuatro dimensiones clave que las organizaciones no pueden ignorar

El avance de la inteligencia artificial redefine el mercado laboral y los modelos de negocio. Para las organizaciones, la inacción puede implicar pérdidas de competitividad, reputación y oportunidades de crecimiento: ¿Cómo evaluarlas?
La adopción de inteligencia artificial avanza a distinto ritmo en las organizaciones: mientras el uso personal crece, muchas empresas aún no logran integrar la IA en sus procesos estratégicos, lo que amplía el costo de la inacción.
La adopción de inteligencia artificial avanza a distinto ritmo en las organizaciones: mientras el uso personal crece, muchas empresas aún no logran integrar la IA en sus procesos estratégicos, lo que amplía el costo de la inacción.
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En un escenario global marcado por una transformación tecnológica vertiginosa, las organizaciones enfrentan una nueva realidad: no decidir también es una decisión, y su costo crece día a día. La inteligencia artificial, los chatbots y la automatización están redefiniendo el mercado laboral y los modelos de negocio, impulsando cambios estructurales que ya impactan en todos los sectores.

Mientras algunas compañías avanzan rápidamente en la adopción de soluciones basadas en IA, otras permanecen paralizadas por la incertidumbre sobre la viabilidad de sus negocios, la inversión necesaria y el futuro del empleo. Sin embargo, el costo de la inercia puede ser mayor que el de evolucionar.

La IA ya forma parte de la rutina cotidiana de millones de argentinos, pero su incorporación dentro de las empresas todavía no termina de consolidarse. Según el Monitor Nacional de Inteligencia Artificial 2025, elaborado por Taquion Group junto a RESTART, iplan y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, existe una distancia cada vez mayor entre el uso personal y la transformación organizacional. De acuerdo a los datos, 7 de cada 10 usuarios aseguran que les resulta muy efectiva para mejorar su productividad diaria pero, ese impulso no se refleja aún en cambios profundos dentro del ámbito laboral. Solo el 43% de los trabajadores asegura que su empresa utiliza IA, y apenas un 6% indica que su implementación es amplia.

En la mayoría de los casos, la adopción queda restringida a pruebas piloto, aplicaciones básicas o iniciativas limitadas a determinadas áreas, sin impacto significativo en los procesos centrales del negocio.

En este contexto, los líderes de negocio y tecnología deben definir cómo responder ante un cambio que avanza sin pausa. Para algunos, el desafío es determinar si se trata de una transformación estructural o de un nuevo “hype” tecnológico. Para otros, el foco está en actuar cuanto antes para no quedar fuera de la próxima ola de innovación.

“Hoy, el verdadero riesgo no es invertir en inteligencia artificial, sino quedarse inmóvil frente a una transformación que ya está ocurriendo. No decidir también es una decisión, y muchas veces esa decisión termina siendo la más costosa”, afirmó Jorge Payró Country Manager, Argentina & Senior Director,  Región SOLA en Red Hat.

Cuatro factores para evaluar  el costo de la inacción

Desde Red Hat, comparten cuatro dimensiones críticas que las organizaciones deberían tener en cuenta si deciden postergar iniciativas de Inteligencia Artificial:

  • Costo de imagen y reputación: la falta de acción puede afectar la percepción de marca frente a clientes, socios y talento. Casi la mitad de los encuestados considera que su organización podría mantenerse vigente en los próximos cinco años sin adoptar IA, aunque un 23% expresa dudas y un 11% cree que quedará obsoleta, de acuerdo con el Monitor Nacional de Inteligencia Artificial 2025.
  • Costo legal y regulatorio: la evolución tecnológica suele venir acompañada de nuevas normativas. La LGPD en Brasil es un ejemplo claro de regulaciones que implicaron inversiones inevitables. Con la IA, este debate se amplifica y anticiparse puede marcar la diferencia.
  • Pérdida de cuota de mercado: en industrias altamente competitivas, quienes no adoptan nuevas tecnologías suelen perder relevancia y oportunidades de crecimiento. Esta preocupación es más marcada en sectores como finanzas, servicios profesionales, energía y minería.
  • Pérdida de ingresos y clientes por falta de indicadores: los consumidores y empresas demandan soluciones innovadoras. No responder a tiempo puede traducirse en pérdida directa de clientes e ingresos. En este sentido, desde RESTART, advierten que el 44% de las organizaciones no sigue ningún KPI específico vinculado a la adopción de IA y más de la mitad no calcula el retorno de inversión. Cuando no hay indicadores, la IA queda en el terreno de la intuición.

“La inteligencia artificial ya no es una conversación de futuro: es una decisión de competitividad presente. Las organizaciones que no midan, no prueben y no avancen hoy corren el riesgo de perder mercado, talento y relevancia mañana. En este contexto, el mayor costo no es invertir en IA, sino quedarse afuera de la transformación que ya está en marcha”, concluyó Andrea Cavallari, Senior Director, Services Market Strategies for Latin America en Red Hat.

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