Latinoamérica se proyecta como uno de los mercados más relevantes para la nueva generación de tarjetas de crédito. La expansión de los pagos electrónicos, el crecimiento del consumo y la transformación tecnológica del ecosistema financiero están redefiniendo el rol de estos productos en la región.
Así lo señala el informe “The Global Credit Card Shift: Next-gen platforms bypass legacy limits”, elaborado por Paymentology junto con Datos Insights. El estudio analiza la evolución global de las tarjetas de crédito y anticipa las principales tendencias que marcarán su desarrollo hacia 2026, con especial énfasis en mercados emergentes como América Latina.
Latinoamérica, un mercado con amplio potencial de crecimiento
De acuerdo con el reporte, la región presenta uno de los mayores márgenes de expansión dentro del negocio de tarjetas de crédito. Factores como el crecimiento económico, el aumento del poder adquisitivo y la incorporación de nuevos usuarios al sistema financiero están impulsando la demanda de productos crediticios.
En paralelo, bancos, fintech y comercios están acelerando su modernización tecnológica para responder a consumidores que operan cada vez más en entornos digitales.
“La mayoría de los consumidores en Latinoamérica nunca han tenido una tarjeta de crédito. Ahora las empresas están dando acceso al crédito, y esas compañías buscan una plataforma de procesamiento de tarjetas de crédito de nueva generación para competir”, explicó Alejandro del Río, Director Regional para Latinoamérica de Paymentology.
El fenómeno no se limita a la emisión de nuevas tarjetas. También refleja una transformación estructural en la forma en que se conciben, gestionan y utilizan estos instrumentos financieros.
Contextos diversos y madurez financiera desigual
El informe destaca que el crecimiento del crédito en Latinoamérica convive con realidades económicas heterogéneas y distintos niveles de madurez financiera. Cada mercado muestra dinámicas propias, influenciadas por factores macroeconómicos, hábitos de consumo y grado de digitalización.
Argentina: fuerte dependencia del crédito
En Argentina, el estudio identifica una marcada dependencia del crédito en un entorno caracterizado por la volatilidad económica. El volumen de tarjetas de crédito se ubica en torno a los US$80 mil millones, superando al de tarjetas de débito.
En el comercio electrónico, las tarjetas concentran cerca del 79% del volumen transaccional online, lo que evidencia su relevancia dentro del consumo digital.
Sin embargo, el informe también advierte un cambio generacional. Las nuevas cohortes de usuarios muestran mayor cautela frente al endeudamiento, reflejando una actitud más conservadora hacia el uso del crédito.
Colombia: transformación impulsada por pagos digitales
Colombia atraviesa una etapa de transformación en pagos digitales, impulsada por la expansión de tecnologías contactless y el crecimiento de las billeteras digitales.
Según el reporte, las tarjetas de crédito representan el 24% del volumen total de pagos con tarjeta. Además, se proyecta un crecimiento anual cercano al 8% hasta 2029.
Uno de los aspectos más relevantes en este mercado es el peso de los pagos transfronterizos, que adquieren cada vez mayor protagonismo en el ecosistema de tarjetas.
México: uno de los mercados más dinámicos
México se posiciona como uno de los entornos más dinámicos de la región. El país registra 61,8 millones de tarjetas de crédito, junto con un crecimiento del gasto del 20% en 2023.
El informe señala que las tarjetas mantienen un uso predominante en compras de mayor valor y en comercio electrónico, consolidándose como un instrumento clave dentro del consumo digital.
Modernización tecnológica: el factor decisivo
Más allá de las particularidades de cada mercado, el informe identifica tres grandes tendencias que marcarán la evolución de las tarjetas de crédito en los próximos años.
La primera de ellas es la modernización tecnológica y la adopción de plataformas cloud-first.
La competencia entre bancos tradicionales y nuevos actores digitales está acelerando la migración hacia infraestructuras de procesamiento de nueva generación. Estas plataformas permiten capacidades como:
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Emisión digital inmediata
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Controles en tiempo real
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Mayor seguridad operativa
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Escalabilidad
El estudio subraya que estas funcionalidades son difíciles de replicar en sistemas legacy sin incurrir en costos operativos elevados. En este contexto, la modernización tecnológica se convierte en un elemento central para sostener la innovación y la competitividad.
Consumidores digitales y demanda de personalización
La segunda tendencia señalada por el informe está vinculada con la evolución del comportamiento del usuario.
Los consumidores esperan experiencias más ágiles, móviles y personalizadas, incluyendo recompensas adaptadas a sus hábitos, opciones de pago flexibles y gestión del crédito en tiempo real.
La experiencia digital, la seguridad y la simplicidad operativa emergen como variables decisivas para la adopción y fidelización de clientes, especialmente entre las nuevas generaciones.
Este cambio implica que las tarjetas de crédito ya no se perciben únicamente como instrumentos de financiamiento, sino como plataformas integradas dentro de ecosistemas digitales más amplios.
Nuevos modelos de crédito y convergencia de pagos
El informe también destaca la convergencia entre tarjetas tradicionales y nuevas modalidades de financiamiento.
El crecimiento de esquemas como Buy Now, Pay Later (BNPL), el crédito embebido y los pagos en cuotas está redefiniendo el rol de las tarjetas de crédito.
Los programas más competitivos integran crédito revolving, financiamiento en cuotas, recompensas y soluciones digitales dentro de una sola experiencia, respondiendo a una demanda creciente de flexibilidad financiera.
Un cambio estructural en el ecosistema de pagos
En este escenario, las tarjetas de crédito continúan siendo un producto financiero clave, pero su evolución se encuentra estrechamente ligada a la capacidad de adaptación tecnológica.
“Las tarjetas de crédito seguirán siendo un producto financiero clave a nivel global, pero estamos viendo un cambio estructural en el ecosistema de pagos”, concluyó Alejandro del Río.
Según el directivo, el futuro del segmento dependerá de qué tan rápido emisores y procesadores logren ajustarse a consumidores más digitales, nuevas regulaciones y modelos de negocio que exigen mayor flexibilidad, personalización e innovación tecnológica.
Lejos de perder relevancia, las tarjetas de crédito ingresan así en una nueva etapa, donde la tecnología, la experiencia digital y los cambios en el comportamiento del consumidor redefinen las reglas del mercado en Latinoamérica.
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