El tráfico de datos sobre las redes móviles incrementó desde la aparición de tabletas y teléfonos inteligentes. Ante esta situación, el Wi-Fi Offload ofrece una alternativa para aminorar la saturación, afirma el analista de Select, Erick de la Cruz.
De acuerdo con el especialista, el problema radica en que el incremento de datos, además de cambiar el mercado móvil, complica la cobertura de la demanda por parte de los operadores móviles, “pues requieren adaptar sus redes para las necesidades actuales de sus clientes”.
Señala que, de acuerdo al estudio Cisco NVI Global Service Adoption Forecast, en 2014, los requerimientos móviles representaron el 4% del total del tráfico de Internet en México, pero se estima que crezca a una tasa anual compuesta de 70% para 2019, con lo cual alcanzaría el 16% del total del tráfico de red en territorio nacional.
Para hacer frente a este problema, los operadores móviles extienden las frecuencias para el uso de la telefonía móvil, como es el caso de la licitación 21 en 2010 por parte de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), que permitió la adquisición de frecuencias asignadas en la banda de 1.7/2.5 Ghz, con el fin de montar servicios 3G sobre ésta.
Posteriormente, se desarrollaron nuevas tecnologías más eficientes, que estaban principalmente enfocadas a la transmisión de datos, como las HSPA y LTE.
Sin embargo, De la Cruz señala que estas acciones no fueron suficientes y el Wi-Fi Offload surge como una nueva alternativa que beneficia tanto la experiencia del usuario, como a los operadores móviles, al permitir descargar el tráfico móvil a redes fijas de mayor capacidad.
Este concepto se refiere al enrutamiento del tráfico de las redes móviles a otras tecnologías de acceso alternativo con cobertura local, que usualmente tienen rangos de transmisión más cortos, como el Wi-Fi.
“El Wi-Fi existió durante mucho tiempo como una tecnología separada de la móvil, pero el uso conjunto de ambas herramientas es algo muy común en nuestros días”, asegura el especialista y comparte que, de acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones en México, el 36% de los usuarios utiliza de manera simultánea el Internet a través de Wi-Fi y los datos brindados por su proveedor de servicio móvil.
En este contexto, Wi-Fi Offload se refiere a que las células pequeñas añaden capacidad a las macro células de las redes móviles, de manera que se convierten en un complemento y no es posible sustituir una con otra.
Sugiere que la implementación de puntos de acceso de Wi-Fi offload debe concentrarse en lugares en donde el nivel de tráfico de datos es más alto, como escuelas, hospitales, aeropuertos, entre otras zonas metropolitanas.
Mientras que en zonas rurales, donde el tráfico de datos móviles es menor, podría desplegarse un número de puntos de acceso inferior, e inclusive prescindir de ellos.

Una de las principales diferencias entre las redes móviles y Wi-Fi está en los niveles de potencia más altos y, en consecuencia, son capaces de proporcionar un área de cobertura mucho más amplia en comparación con una red de Wi-Fi.
La cobertura Wi-Fi está principalmente limitada por la banda en la que se encuentra (2.5 Ghz), mientras que las redes celulares suelen estar en frecuencias entre 900 Mhz y 2 Ghz. Por lo tanto, las redes Wi-Fi requieren de mayor inversión en infraestructura que una red celular.
De la Cruz concluye que en el país existe una gran infraestructura que permitiría descargar el tráfico de las redes móviles y gestionarlo en redes fijas, como es el caso de la red troncal de fibra óptica en México.
Así, la gestión adecuada de esta red ayudaría a:
- Reducir los costos de operación de los proveedores de servicios móviles y hacerlos más rentables.
- Descongestionar el tráfico de datos en las redes móviles y optimizar el servicio.
- Tener una mayor conectividad en el país.









