La división de displays de Samsung estuvo presente en la conferencia Display Week llevada a cabo en Los Angeles y mostró un prototipo de pantalla OLED (Organic Light Emitting Diode) que puede estirarse y deformarse sin sufrir daños, para que nos vayamos despidiendo de las aburridas pantallas planas y curvas.
La pantalla de 9.1” puede enrollarse, doblarse y hasta estirarse cuando se la presiona, siempre volviendo a su estado original. Sin embargo, una de las características que la diferencia de otras pantallas flexibles como las que vemos en los TV de alta gama es la capacidad de doblarse en dos direcciones (cóncavo y convexo).

Por supuesto, es un prototipo y tiene sus límites: Samsung indicó que por el momento sólo se logró estirarla en unos 12 milímetros conservando la calidad de imagen y volviendo a su forma natural.
La empresa surcoreana no tiene planes de presentar ningún producto al público basado en ésta tecnología, aunque le resultaría interesante aplicarla en dispositivos wearables, IoT (Internet of Things), e incluso en inteligencia artificial.









