Competir en la gama alta de smartphone no es tarea sencilla. Los fabricantes no sólo deben presentar equipos con buen hardware y software, sino que además deben innovar para lograr destacarse de sus competidores: así es como vemos frentes casi totalmente ocupados por pantallas, marcos “apretables”, teléfonos modulares, pantallas duales, etc.

En hardware, éste nuevo Nokia 8 no decepciona. Un procesador Snapdragon 835 acompañados de 4GB de RAM nos aseguran una experiencia de uso excepcional. La pantalla IPS LCD de 5.3” cuenta con una resolución QHD: su tamaño será agradecido por aquellos de manos pequeñas. El apartado fotográfico también destaca al incorporar dos sensores traseros: 13 MP y 12 MP, color y monocromo, respectivamente. Los videos se escucharán magníficamente gracias a la tecnología OZO Audio, que combina 3 micrófonos para obtener sonido más natural. No nos olvidamos del slot para memorias microSD y el jack de 3.5mm para conectar auriculares. El cuerpo está completamente fabricado en aluminio grado 6000 de acabado brillante: elegante pero no revolucionario. Los dos únicos puntos “flacos” del Nokia 8 son la batería de tan sólo 3090mAh y la falta de resistencia a golpes y agua.

Este flagship finlandés corre Android 7.1.1 en su versión pura, tan sólo agregando notificaciones activas cuando la pantalla está apagada. ¿Es acaso esto algo malo? No, por el contrario. El sistema operativo de Google se encuentra muy pulido en sí mismo y queda a elección del usuario modificarlo. La actualización a Android 8 será inmediata, según Nokia.

Lamentablemente el Nokia 8 no cuenta con ninguna característica distintiva que logre despegarlo de excelentes dispositivos como el Samsung Galaxy S8, HTC U11, iPhone 7: el diseño es más de lo mismo, las cámaras no añaden nada nuevo, no contamos con carga inalámbrica, entre otros faltantes. Sí debemos admitir que logra un conjunto muy completo, pero esperábamos algo más por los 599 euros que cuesta.










