Aplicaciones, llamadas y correo ¡en el parabrisas del coche!

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Las expos automotrices hace tiempo que sorprenden con cada vez más innovadores sistemas Heads-Up Display que se encaminar a convertirse en el tipo de “gadget” que acabará implementado en todos los carros. Este tipo de dispositivos permiten proyectar información sobre el parabrisas del vehículo y, en algunos casos, llegan a interpretar ciertas gesticulaciones del conductor.

Un artículo publicado en el New York Times da cuenta de un video expuesto en la plataforma de YouTube que cuenta con más de un millón y medio de visitas en el que un hombre conduce por Los Ángeles cuando le suena el teléfono. En una pequeña pantalla instalada sobre el tablero aparece una imagen de la persona que llama, su madre. Pero se produce una ilusión óptica: el conductor tiene la impresión de que la imagen está flotando sobre el parabrisas del coche, justo encima de la carretera. El hombre responde a la llamada con un movimiento de la mano.

— “Hola”, dice su madre por los altavoces del coche. “Solo quería decirte que te quiero”.

—“Te quiero”, responde el individuo, para añadir, antes de colgar: “Estoy grabando un video ahora mismo”.

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Ese video es un anuncio de Navdy, una de varias empresas emergentes que dan un toque futurista al debate sobre la distracción al volante, y cómo frenarla. Desde un smartphone, el aparato proyecta en el campo visual del conductor información y datos de conducción en directo.

Hay varias versiones de estos dispositivos en ciernes, pero suelen funcionar a través de un proyector que recoge información del teléfono vía wireless y usa un sofisticado proceso óptico para hacer que los datos —mapas, velocidad, mensajes entrantes, datos de la llamada y notificaciones de las redes sociales— floten sobre el cofre. Los

gestos de la mano y el reconocimiento de voz permiten que los conductores respondan o cuelguen llamadas.

Estos dispositivos con pantallas emergentes pasan a formar parte del debate sobre si la tecnología puede ofrecer formas más seguras para que la gente haga varias tareas mientras conduce.

Y si bien el aparato de Navdy no va a comercializarse hasta dentro de unos meses (a un precio de unos 299 dólares) aún no está claro si funcionará con la misma fluidez que nos presenta el video para conducir, recibir mensajes, hablar por teléfono, interactuar en las redes sociales, sin poner en peligro la seguridad, según varios creadores de los sistemas Heads-Up Display (HUD) o visualizadores frontales.

De hecho, algunos fabricantes también muestran información básica de la conducción, como la velocidad e instrucciones en cada curva, en un parabrisas especial para que el conductor mire al frente y no abajo, al tablero.

Google, con Android Auto, y Apple, con CarPlay, también dan el salto a este sector. Ambos permiten que los teléfonos se conecten al puerto USB del coche para que la información fluya a un monitor situado en el tablero.

IHS Automotive, empresa que analiza las tendencias de la industria automovilística, espera que muchos fabricantes integren estos sistemas, pues las encuestas realizadas a los consumidores indican que los conductores quieren sistemas que ofrezcan mapas, música, noticias y conectividad social.

La gente usa el teléfono de una manera demasiado compulsiva como para esperar que deje de hacerlo, según Nagraj Kashyap, vicepresidente primero de Operaciones e Innovación de Qualcomm Ventures, rama inversora del gigante de las telecomunicaciones, que hace poco invirtió tres millones de dólares en Navdy. “Eliminar por completo ese comportamiento es una ficción”, afirma Kashyap sobre los conductores que hacen varias cosas a la vez. “La mejor manera de abordarlo es hacerlo lo más seguro posible”.

Por su parte, el Gobierno federal de Estados Unidos publicó unas directrices no vinculantes para regular los “sistemas de información y entretenimiento”, y uno de sus principales mensajes es que al realizar determinadas tareas no relacionadas con la conducción interfiere con la seguridad del conductor.

Un reciente estudio de la Universidad de Toronto apunta a diversos argumentos que provocarían precisamente lo contrario. El más relevante: que la propia información

que está siempre presente en esas proyecciones haría que los conductores dividieran su atención entre la carretera y la interpretación continúa de esos datos.

Ian Spence, miembro del Departamento de Psicología de la Universidad de Toronto y uno de los responsables del estudio, indicó que con el HUD “los conductores no solo se tienen que concentrar en lo que ocurre en la carretera y alrededor de ella como siempre han hecho, sino que tendrán que prestar atención a cualquier advertencia que aparezca en el parabrisas frente a ellos”.

Para demostrar esas conclusiones se utilizó a un grupo de voluntarios a los que se les evaluó con una serie de impulsos visuales en forma de puntos sobre los que tenían que comentar los resultados después. Se añadió la aparición del contorno de una caja negra que se mostraba de forma aleatoria como complemento a esos impulsos visuales para comprobar si los participantes podían prestar atención a ambos estímulos. Los resultados dejaron en claro que cuanta más información se mostraba, más perdían de vista los voluntarios esas cajas negras que aparecían de cuando en cuando.

Según esos resultados, los conductores podrían no responder a estímulos múltiples de forma lo suficientemente eficiente para distinguir entre un peligro inminente y la mera aparición de mensajes informativos. Habría una “sobrecarga de información” que provocaría no captar adecuadamente esos avisos o reaccionar a ellos con lentitud, lo que según estos expertos, hace de los HD un elemento que podría perjudicar la conducción.

También hay otra preocupación: los dispositivos HUD centrados en las redes sociales y la comunicación crean el riesgo de normalizar el comportamiento de hacer varias cosas a la vez, “como si estuviésemos diciéndole a la gente que está bien hacerlo”, afirma Deborah Hersman, directora ejecutiva del Consejo de Seguridad Nacional, una organización sin ánimo de lucro.

En el pasado, Hersman fue presidenta del Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte, donde trabajó en la regulación de los dispositivos HUD para las aerolíneas. Aquellos dispositivos, explica, recibieron luz verde tras exhaustivas pruebas de las acciones más seguras, pero “eso no pasa con los coches”, afirma.

La tecnología y la innovación en la industria automovilística avanzan a una velocidad mucho mayor que los reguladores”, concluye.

El Departamento de Transporte financia al Instituto de Tecnología para el Transporte de Virginia para que investigue si los beneficios en materia de seguridad que ofrecen

los dispositivos HUD en los coches superan a los riesgos que plantea la distracción. Se espera que el estudio concluya en 2016.

Seguramente el tiempo y la realidad serán los que determinen si esta nueva apuesta tecnológica es benéfica para quienes la utilicen. Y al final, como siempre, los consumidores tendrán la última palabra.

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