La paradoja del 5G en Colombia: millones de conexiones nuevas y una brecha digital que todavía divide al país

Mientras el Gobierno celebra el crecimiento del 5G y la expansión de la infraestructura digital, un nuevo informe de la OCDE revela que Colombia aún enfrenta profundas desigualdades en el acceso a internet. La cobertura de la nueva tecnología se concentra en las principales ciudades, mientras regiones apartadas siguen necesitando primero fibra óptica, redes 4G confiables y servicios básicos para cerrar la brecha digital.
El despliegue de redes 5G avanza principalmente en los principales centros urbanos del país, donde se concentra la mayor demanda de servicios digitales.
El despliegue de redes 5G avanza principalmente en los principales centros urbanos del país, donde se concentra la mayor demanda de servicios digitales.

Colombia atraviesa uno de los momentos más importantes de su transformación digital. El despliegue de redes 5G comenzó a consolidarse, las conexiones móviles continúan creciendo y el Gobierno destaca que ya existen siete millones de accesos a esta tecnología. Sin embargo, detrás de estas cifras alentadoras persiste una realidad menos visible: la inclusión digital sigue siendo desigual y el acceso a internet de calidad continúa dependiendo del lugar donde viven las personas y las empresas.

El reciente informe “Conectividad en un entorno digital en evolución: Revisión de Colombia”, presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) durante el Colombia Digital Summit 2026, pone sobre la mesa una paradoja que atraviesa al país. Mientras el ecosistema digital muestra avances importantes en infraestructura y velocidad, Colombia mantiene apenas 17,9 accesos de banda ancha fija por cada 100 habitantes, aproximadamente la mitad del promedio de los países de la OCDE, evidenciando que el despliegue de nuevas tecnologías no siempre se traduce en una verdadera inclusión digital.

El crecimiento del 5G no significa cobertura nacional

Las cifras oficiales muestran un fuerte impulso de la quinta generación móvil. Durante el tercer trimestre de 2025, los accesos móviles 5G crecieron un 15,6% y alcanzaron los siete millones de usuarios, mientras que el 4G continúa siendo la tecnología dominante con 38,8 millones de conexiones.

Además, el Gobierno informa que ya fueron desplegadas 2.462 estaciones base 5G distribuidas en 148 municipios, una expansión considerable para una tecnología que comenzó recientemente su desarrollo comercial.

Sin embargo, los mapas oficiales de cobertura elaborados por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) muestran que la realidad es bastante más acotada.

A finales de 2024, la cobertura nacional de 5G alcanzaba apenas el 19% del territorio con servicio, concentrándose principalmente en 43 ciudades donde existe mayor densidad poblacional y demanda de servicios digitales.

En otras palabras, millones de usuarios ya utilizan 5G, pero eso no significa que la tecnología esté disponible de manera uniforme en todo el país.

En departamentos como Amazonas, Guainía y Vaupés, el principal desafío sigue siendo acceder a conectividad básica antes que a redes de quinta generación.
En departamentos como Amazonas, Guainía y Vaupés, el principal desafío sigue siendo acceder a conectividad básica antes que a redes de quinta generación.

Bogotá, Antioquia y Valle lideran el despliegue

Como ocurre históricamente con la infraestructura digital, el desarrollo del 5G avanza primero donde existe mayor rentabilidad para los operadores.

Bogotá concentra la mayor penetración de internet fijo del país, con 31 conexiones por cada 100 habitantes, muy por encima del promedio nacional.

Antioquia, además de contar con una de las redes móviles más desarrolladas, registra la mayor velocidad promedio de internet residencial, alcanzando 327 Mbps, frente a un promedio nacional cercano a los 240 Mbps.

Valle del Cauca también forma parte del corredor con mayor despliegue tecnológico gracias a la concentración urbana de Cali y su ecosistema empresarial.

Estas tres regiones reúnen buena parte de la infraestructura de fibra óptica, centros de datos, empresas tecnológicas y usuarios con capacidad de adquirir dispositivos compatibles con 5G.

Amazonas, Guainía y Vaupés siguen enfrentando otra realidad

El contraste aparece al observar departamentos como Amazonas, Guainía y Vaupés.

En estas regiones, el desafío no pasa por acceder a redes 5G de última generación sino, en muchos casos, por disponer de una conexión estable de internet o incluso de infraestructura eléctrica permanente.

Las grandes distancias, la baja densidad poblacional y los elevados costos de despliegue convierten a estas zonas en las más rezagadas del país.

Aunque el Gobierno impulsó proyectos para extender 4.800 kilómetros adicionales de fibra óptica, priorizando regiones como Chocó, Cauca y el Pacífico, todavía existen amplias áreas donde la conectividad depende de enlaces satelitales, radioenlaces o redes móviles con capacidad limitada.

La propia OCDE advierte que las brechas territoriales continúan siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar una verdadera inclusión digital.

Cobertura, disponibilidad y uso efectivo no son lo mismo

Uno de los puntos que suele generar confusión es la diferencia entre cobertura declarada, disponibilidad del servicio y utilización efectiva.

La cobertura indica que una antena puede brindar señal en determinada zona.

La disponibilidad implica que un usuario realmente puede contratar el servicio con un dispositivo compatible.

Finalmente, el uso efectivo depende de factores económicos, educativos y tecnológicos que muchas veces quedan fuera del alcance de la infraestructura.

En otras palabras, una ciudad puede aparecer en los mapas con cobertura 5G, pero si buena parte de la población continúa utilizando teléfonos 4G o no puede pagar un plan compatible, el impacto sobre la inclusión digital será limitado.

Por eso, la OCDE insiste en que las políticas públicas deben medir no solamente dónde llega la señal, sino también quiénes pueden aprovecharla.

El precio sigue siendo una barrera

Aunque los servicios móviles e internet fijo redujeron sus precios durante los últimos años y hoy presentan niveles competitivos frente a otros países de la OCDE, el costo total de ingresar al ecosistema 5G continúa siendo elevado para muchos hogares.

El principal obstáculo ya no es únicamente la tarifa mensual.

Los teléfonos compatibles con 5G todavía representan una inversión importante para los sectores de menores ingresos, especialmente si se considera que gran parte de los usuarios colombianos continúa utilizando equipos de gama media o de generaciones anteriores.

En paralelo, muchos operadores reservan las mejores velocidades para planes pospago de mayor valor, mientras que una parte importante de los accesos móviles del país corresponde a usuarios prepago.

Esta combinación explica por qué el crecimiento de la infraestructura no necesariamente implica una adopción masiva de la tecnología.

Para numerosas empresas rurales, disponer de fibra óptica o una red 4G estable genera hoy un mayor impacto productivo que el acceso inmediato al 5G.
Para numerosas empresas rurales, disponer de fibra óptica o una red 4G estable genera hoy un mayor impacto productivo que el acceso inmediato al 5G.

¿Las empresas rurales realmente necesitan 5G?

Otra de las conclusiones que deja el informe es que la transformación digital no siempre comienza con la tecnología más avanzada.

Para miles de pequeñas empresas rurales, cooperativas agrícolas y emprendimientos ubicados fuera de las grandes ciudades, la prioridad continúa siendo disponer de fibra óptica donde sea posible, redes 4G estables y suministro eléctrico confiable.

Aplicaciones vinculadas a comercio electrónico, educación virtual, banca digital, telemedicina o gestión agropecuaria pueden funcionar perfectamente sobre conexiones 4G de buena calidad o enlaces fijos de fibra.

En ese contexto, invertir primero en ampliar la cobertura básica puede generar un impacto económico y social mucho mayor que desplegar 5G en zonas donde aún existen problemas de conectividad esencial.

La inclusión digital requiere mucho más que antenas

El informe de la OCDE reconoce avances importantes en la última década. Las conexiones de banda ancha fija crecieron un 82%, la fibra óptica ya representa el 48% de los accesos y la velocidad promedio continúa aumentando.

No obstante, también advierte que el desafío ahora consiste en garantizar que esa infraestructura llegue a toda la población.

Las recomendaciones incluyen promover el acceso abierto a redes de fibra, fortalecer la competencia entre operadores, incentivar la compartición de infraestructura y actualizar el marco regulatorio para responder al crecimiento de los servicios digitales.

La experiencia internacional demuestra que el éxito del 5G no se mide únicamente por la cantidad de antenas instaladas ni por el número de conexiones registradas. También depende de que estudiantes, empresas, hospitales, productores rurales y ciudadanos puedan utilizar esa conectividad para acceder a oportunidades económicas, educativas y sociales.

En definitiva, Colombia avanza hacia una nueva generación tecnológica, pero la verdadera transformación digital seguirá pendiente mientras el mapa del país continúe mostrando dos velocidades: una conectada con fibra y 5G en los grandes centros urbanos, y otra donde millones de personas aún esperan el acceso básico que les permita participar plenamente de la economía digital.

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