La ciberseguridad en Chile dejó de ser un tema exclusivamente técnico para convertirse en un riesgo directo para la continuidad operativa de las empresas. Así lo planteó Derek Maggiacomo, vicepresidente de ventas para las Américas de WatchGuard, quien advirtió que el avance de la inteligencia artificial está acelerando tanto la sofisticación como la frecuencia de los ataques.
“Los ciberataques ya no solo roban datos; hoy pueden detener completamente una empresa”, sostuvo el ejecutivo, en línea con una tendencia que ya se reflejó en cifras locales.
Chile bajo presión: ataques más frecuentes y dirigidos
El escenario chileno confirmó ese diagnóstico. Durante 2025, las organizaciones en el país registraron más de 1.900 ataques semanales en promedio, con un crecimiento superior al 27% respecto al año anterior.
Además, los ataques dejaron de ser aleatorios: hoy están altamente dirigidos a sectores críticos. Gobierno, banca y retail concentraron más del 60% de los incidentes, evidenciando un enfoque estratégico por parte de los atacantes.
Según Maggiacomo, entre las principales amenazas destacaron el ransomware (secuestro de datos), el phishing avanzado, el robo de credenciales e información sensible y la interrupción de servicios críticos.
Este último punto resultó clave. El impacto actual fue más allá de la filtración de datos. “Los ataques afectan ingresos, operaciones y confianza”, añadió el ejecutivo, al referirse a un fenómeno que ya se observó en Chile, donde incluso organismos públicos y empresas de servicios sufrieron interrupciones operativas por ransomware.
El costo real del ransomware
El ransomware se consolidó como una de las amenazas más críticas en el país. De hecho, el 56% de las empresas chilenas afectadas decidió pagar rescates, con un promedio cercano a los US$675.000.
Este dato reveló un problema estructural: muchas organizaciones aún dependen de modelos reactivos o presentan vulnerabilidades conocidas sin corregir, lo que facilita los ataques.
Para Maggiacomo, esto confirmó un cambio de paradigma: “ya no se trata de si una empresa será atacada, sino de cuándo”.
IA: el nuevo campo de batalla
La inteligencia artificial quedó en el centro de esta transformación. Por un lado, permitió a los atacantes escalar sus operaciones con menor costo y mayor efectividad.
En Chile, informes recientes detectaron campañas de phishing, malware e incluso fraudes digitales potenciados por IA, junto con el uso de herramientas disponibles en mercados clandestinos.
“Es una espada de doble filo”, explicó Maggiacomo. “Los atacantes la usan para automatizar ataques, mejorar la evasión y hacerlos más creíbles”.
Esto redujo significativamente la barrera de entrada al cibercrimen, permitiendo que actores menos sofisticados ejecuten campañas avanzadas.
De la detección a la respuesta automatizada
Frente a este escenario, el enfoque tradicional de ciberseguridad —basado en herramientas aisladas y respuesta manual— quedó obsoleto.
Aquí es donde la IA y WatchGuard jugaron un rol defensivo clave. Según el ejecutivo, su adopción permitió automatizar la detección y respuesta a amenazas, reducir el ruido de alertas, escalar capacidades en equipos pequeños y operar con velocidad de nivel empresarial.
“Actúa como un multiplicador de fuerza”, resumió.
Este punto resultó especialmente relevante para el mercado chileno, donde existe una brecha de talento en ciberseguridad y muchas organizaciones no cuentan con equipos especializados suficientes.
Más IA, no menos: la paradoja de la seguridad
Pese a los riesgos, la conclusión de Maggiacomo fue clara: la solución no pasa por limitar el uso de inteligencia artificial.
“La respuesta a las amenazas impulsadas por IA no es usar menos IA, sino una IA mejor y más rápida”.
En un contexto donde los ataques son cada vez más automatizados, dirigidos y orientados a interrumpir negocios, la capacidad de respuesta en tiempo real se volvió crítica.
Un desafío estratégico para Chile
El caso chileno reflejó una tendencia global, pero con particularidades locales: alta digitalización, sectores críticos expuestos y una creciente sofisticación de los ataques.
La ciberseguridad, en este escenario, dejó de ser un gasto tecnológico para convertirse en un componente estratégico del negocio.
Y como advirtió Maggiacomo, el desafío no es menor: adaptarse a una nueva realidad donde la inteligencia artificial define tanto el problema como la solución.
Preguntas frecuentes (FAQ)
- ¿Por qué aumentaron los ciberataques en Chile?
Porque los atacantes están utilizando inteligencia artificial para escalar y sofisticar sus operaciones, además de enfocarse en sectores críticos con mayor impacto económico. - ¿Cuál es hoy la principal amenaza para las empresas?
El ransomware sigue siendo la más crítica, ya que no solo roba datos sino que puede paralizar completamente la operación de una organización. - ¿Cómo pueden defenderse las empresas ante este escenario?
Adoptando soluciones basadas en inteligencia artificial que permitan automatizar la detección y respuesta a amenazas, especialmente en contextos con equipos de seguridad limitados.
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