La irrupción de la inteligencia artificial en la música acaba de sumar un nuevo capítulo en Argentina. Se trata de Lumi7, la primera cantante creada íntegramente con IA en el país, un proyecto que combina tecnología, composición humana y estética digital, y que ya despertó un intenso debate sobre derechos de autor, interpretación artística y el rol de la creatividad en la era algorítmica.
Lejos de ser un simple experimento, Lumi7 ya lanzó su primer single —La flor de la vida— y prepara un EP titulado Monstrua, con una identidad sonora que mezcla electrónica, breakbeat y texturas propias de la música urbana. Pero lo que más ruido genera no es su estilo, sino la pregunta de fondo: ¿puede una inteligencia artificial ser considerada artista?
Quiénes están detrás de Lumi7
El proyecto fue desarrollado por Andrés Arbe, compositor y exintegrante de la banda Lo’ Pibitos, junto con Diego Tucci, artista visual especializado en entornos digitales.
Arbe se encarga de la composición musical y las letras, mientras que Tucci desarrolla el universo visual y la imagen hiperrealista del personaje. La particularidad de Lumi7 es que no imita la voz de una cantante real, sino que su timbre fue creado desde cero mediante distintas herramientas de inteligencia artificial entrenadas específicamente para este proyecto.
El resultado es una voz sintética, pero con matices emocionales, pensada para adaptarse a distintos estilos musicales como jungle, two-step y electrónica experimental.
Cómo funciona la voz generada por IA de Lumi7
A diferencia de los modelos que clonan voces existentes —una de las grandes controversias actuales—, la voz de Lumi7 fue diseñada digitalmente desde cero. Para eso se utilizaron:
- Modelos de síntesis vocal entrenados con parámetros propios
- Procesamiento algorítmico para entonación, ritmo y textura
- Ajustes manuales de interpretación por parte del equipo creativo
- Integración con software de producción musical tradicional
Esto permite que Lumi7 “cante” sin replicar a ningún artista real, algo clave para evitar conflictos legales y éticos. Sin embargo, la interpretación sigue dependiendo del criterio humano: la IA ejecuta, pero no decide qué decir ni cómo decirlo.

El debate legal: ¿quién es el autor cuando canta una IA?
Uno de los puntos más sensibles del proyecto es el legal. Las canciones de Lumi7 están registradas en SADAIC a nombre de Andrés Arbe como autor, ya que es quien compone la música y las letras.
Sin embargo, Lumi7 no figura como intérprete en AADI-CAPIF, ya que la legislación argentina reconoce ese rol únicamente a personas humanas. Esto abre un vacío legal cada vez más evidente:
- ¿Puede una IA ser considerada intérprete?
- ¿Quién cobra derechos si la voz no es humana?
- ¿Cómo se protege una obra creada con asistencia algorítmica?
- ¿Qué pasa si una IA “aprende” un estilo reconocible?
Por ahora, el marco legal no contempla estas situaciones, lo que convierte a proyectos como Lumi7 en casos testigo para el futuro de la industria musical.
¿La IA reemplaza a los músicos?
Desde el equipo creador insisten en que no. La propuesta no busca reemplazar artistas, sino explorar nuevas formas de creación. De hecho, todo el concepto de Lumi7 parte de una decisión artística humana: desde las letras hasta el concepto estético y la narrativa del proyecto.
El diferencial está en el uso de la inteligencia artificial como herramienta expresiva, del mismo modo en que en su momento lo fueron los sintetizadores, el autotune o el sampling.
La diferencia es que ahora la tecnología no solo procesa sonido, sino que también “interpreta”.
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