Los argentinos son los más optimistas del mundo sobre la IA: qué revela el nuevo informe global de Oxford

La empresa incorpora inteligencia artificial generativa para crear un “Digital Business Partner” capaz de simular escenarios financieros y apoyar la toma de decisiones estratégicas.
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Si la conversación pública sobre inteligencia artificial se volviera un termómetro global, Argentina sería el país donde el mercurio más sube. Un nuevo informe del Reuters Institute de la Universidad de Oxford muestra que los argentinos no solo usan más la IA generativa que casi cualquier otro país encuestado, sino que también se ubican en el podio —y muchas veces en el primer puesto— cuando se trata de confianza, expectativas positivas e integración cotidiana de estas herramientas.

El estudio, basado en 12.000 encuestas en seis países (Argentina, EE.UU., Reino Unido, Francia, Dinamarca y Japón), revela un panorama que enmarca un fenómeno cultural: mientras buena parte del mundo desarrollado mira la IA con mezcla de cautela y fascinación, Argentina la abraza como una oportunidad concreta, incluso en un contexto económico adverso.

Un uso que explota: Argentina pasa del 21% al 51% de usuarios semanales

Uno de los datos más contundentes aparece en las métricas de adopción. Argentina es el país donde más creció el uso semanal de IA generativa, pasando de 21% en 2024 a 51% en 2025, dejando muy atrás a EE.UU. (36%), Japón (26%) y los países europeos (entre 26% y 34%).

ChatGPT encabeza la adopción local, pero el informe muestra un matiz interesante: Meta AI, integrado a WhatsApp e Instagram, tiene en Argentina los niveles de conocimiento más altos del mundo. No es menor: WhatsApp está presente en tres de cada cuatro personas del país, lo que convierte a la IA dentro de mensajería en un canal masivo.

El despegue de la IA también se ve en otro dato sobresaliente: el 70% de los argentinos vio respuestas generadas por IA en Google en la última semana, el número más alto del estudio.

El país más optimista: la mayoría cree que la IA mejorará sus vidas

El núcleo del informe está en el apartado de percepciones sociales, y ahí Argentina se despega del resto. Es el país donde más personas creen que la inteligencia artificial mejorará su vida personal.

Mientras que en países como Reino Unido y Francia predominan los pesimistas, en Argentina más encuestados ven a la IA como una herramienta de mejora práctica. Eso no implica ausencia de preocupación, sino un balance que se inclina hacia la oportunidad.

El contraste es todavía más claro al preguntar por el impacto social. En tres de los seis países (incluido EE.UU.) predominan los pesimistas respecto de la IA en la sociedad. Argentina vuelve a ser la excepción: la percepción positiva se mantiene más alta que en cualquier otro mercado.

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Curiosamente los jóvenes argentinos muestran menos confianza en la IA que los adultos

Un país que confía en la IA más que en sus instituciones

Otro hallazgo notable: Argentina es el único país donde la confianza en ChatGPT no es menor a la confianza en las noticias. En el resto de los países analizados, la población confía más en el periodismo tradicional que en los sistemas generativos. En Argentina, en cambio, la distancia se borra.

El informe también destaca que ningún sistema de IA tiene un saldo negativo de confianza entre los argentinos. Incluso herramientas que generan desconfianza en otros países —como DeepSeek— no muestran rechazo local.

El dato habla de un rasgo cultural: en un país donde la confianza institucional suele ser baja, la IA aparece como un actor relativamente neutral, ajeno a conflictos históricos.

Jóvenes vs. adultos: una brecha inesperada

Aunque Argentina sea el país más optimista, los jóvenes son quienes muestran menos confianza en que la IA mejorará su vida.

  • Entre 18 y 24 años: 40% cree que tendrá un impacto positivo.

  • Entre 45 y 54 años: 45% lo cree.

El patrón es llamativo porque en la mayoría de los países del informe los jóvenes no solo usan más la IA, sino que también son más optimistas. En Argentina sucede al revés.

El informe no explica las causas, pero los datos permiten una lectura: los jóvenes son los usuarios más intensivos —47% usa ChatGPT semanalmente—, pero también el grupo que más siente el impacto de la transformación laboral y económica. El entusiasmo tecnológico convive con la incertidumbre.

IA para buscar noticias: Argentina vuelve a destacar

La encuesta muestra que el uso de IA para informarse aún es minoritario a nivel global, pero Argentina figura entre los países donde más crece. Mientras el promedio global es 6%, en Argentina 11% usó un chatbot para obtener noticias en la última semana.

Los argentinos utilizan la IA para:

  • Pedir resúmenes.

  • Solicitar explicaciones de coberturas complejas.

  • Preguntar si una noticia es confiable.

  • Reescribir artículos “en lenguaje más claro”.

Otra diferencia generacional: los mayores usan la IA para “enterarse de lo último”, mientras que los jóvenes la usan para interpretar contenidos y navegar la sobrecarga informativa.

Un contexto social que acelera la adopción

El informe no desarrolla hipótesis causales, pero los datos permiten conectar puntos:

  • Altísima penetración de redes y WhatsApp, donde la IA ya está integrada.

  • Una cultura digital flexible, proclive a adoptar herramientas nuevas.

  • Un entorno económico volátil, que incentiva la búsqueda de soluciones rápidas.

  • Desconfianza histórica en instituciones, lo que abre espacio para la adopción tecnológica.

¿Qué dice esto del futuro?

Si la IA se está convirtiendo en infraestructura cultural global, Argentina ya se mueve cómoda en ese terreno. No porque tenga más regulaciones o más inversión, sino porque tiene algo más raro: una población que adopta rápido, confía y proyecta expectativas positivas.

Mientras Europa pisa el freno y Estados Unidos oscila entre el entusiasmo y la preocupación, Argentina aparece en el informe como un caso singular: alto uso, alta expectativa y baja resistencia cultural.

En un debate global dominado por el miedo a la automatización, las alucinaciones o el impacto político, los argentinos responden desde otro lugar: “sí, hay riesgos, pero puede mejorar la vida”.

La pregunta que queda abierta es si ese optimismo logrará traducirse en innovación local, mejoras reales en servicios y nuevas oportunidades económicas. Pero una cosa ya está clara: la Argentina mira con gran entusiasmo a la inteligencia artificial.

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