La adopción de inteligencia artificial (IA) se convirtió en un mandato dentro del mundo corporativo. La idea de que “no es una opción, sino una obligación” atraviesa industrias y tamaños de empresas, empujadas por la necesidad de escalar y mantenerse competitivas. Sin embargo, detrás de ese consenso emerge una pregunta clave: ¿están realmente preparadas las organizaciones para incorporar IA en sus procesos?
FOMO empresarial: adoptar IA a cualquier costo
La respuesta, según distintos especialistas del sector, es negativa. Muchas compañías aún no cuentan con sistemas preparados ni con aplicaciones capaces de integrarse entre sí para escalar proyectos de IA de manera consistente.
En ese contexto aparece un fenómeno cada vez más visible: el FOMO (Fear of Missing Out) aplicado a la tecnología. Juan Ozino Caligaris, cofundador y Country Manager de Nubity, señaló que las empresas sienten una presión creciente por incorporar inteligencia artificial sin tener las condiciones necesarias ni una estrategia clara que defina cómo y dónde hacerlo.
“En este contexto, notamos un FOMO en las empresas con una necesidad imperiosa de incorporar IA al costo que sea, pero sin tener las condiciones básicas necesarias para hacerlo, ni tampoco una estrategia detrás que justifique cómo y dónde incorporar IA”, explicó.
Datos y sistemas: el principal cuello de botella
Uno de los principales obstáculos para avanzar en proyectos de inteligencia artificial está en la gestión de los datos. La forma en que se accede a la información, se organiza y se disponibiliza condiciona directamente el desarrollo de estas iniciativas.
De hecho, solo el 6% de los managers en áreas de IA considera que los sistemas de su empresa están preparados. Este dato refleja una brecha estructural: los sistemas suelen enfrentarse a límites cuando los datos están dispersos, desordenados o son difíciles de interpretar.
En este escenario, la disponibilidad, organización y accesibilidad de la información se vuelven factores críticos. Antes de implementar soluciones de IA, las organizaciones necesitan construir una base sólida de datos estructurados que permita generar valor real.

De usos marginales al corazón del negocio
La falta de preparación lleva a muchas empresas a implementar inteligencia artificial en tareas periféricas, sin impacto significativo en el negocio. Según Ozino Caligaris, el verdadero potencial de la IA se encuentra en los procesos core, como la optimización de operaciones, la automatización, la predicción de escenarios y el forecasting basado en datos.
“Dada esta situación, las empresas terminan incorporando AI en tareas marginales, cuando el verdadero impacto está en implementar esta tecnología en los temas core del negocio”, sostuvo. Y agregó que no se trata solo de sumar herramientas, sino de impulsar un cambio cultural profundo y un rediseño de la forma en que operan las organizaciones.
En ese sentido, destacó que la integración entre aplicaciones es un punto central: los sistemas deben poder comunicarse entre sí para habilitar ese salto. La pregunta de fondo, planteó, no es si se debe incorporar IA, sino para qué: mejorar la eficiencia de los procesos existentes y habilitar nuevos modelos de negocio.
Las condiciones para convertirse en una empresa “AI First”
Para avanzar hacia una adopción madura de la inteligencia artificial, existen una serie de condiciones básicas que las empresas deben cumplir:
- Datos: contar con información ordenada, accesible y bien estructurada.
- Modernización de aplicaciones: refactorizar plataformas para mejorar su código y aprovechar servicios cloud sin alterar funcionalidades.
- Integración: permitir que las aplicaciones se comuniquen entre sí, facilitando escalabilidad y adaptación.
- Estrategia: definir casos de uso con ROI medible, validar impacto y escalar sobre procesos centrales del negocio.
En este proceso, el cloud cumple un rol clave al aportar flexibilidad. La posibilidad de dividir aplicaciones en microservicios permite acelerar cambios que antes requerían semanas de trabajo y equipos dedicados.
Una transformación más profunda que una moda tecnológica
El avance de la inteligencia artificial recuerda, según Ozino Caligaris, a otros momentos de euforia tecnológica, como la burbuja de las punto com en los años 90, cuando todas las empresas sentían la necesidad de tener presencia en internet.
“Ante estas olas tecnológicas, no es tan necesario adoptar cualquier cambio a cualquier costo, sino que es más importante prepararse para ese cambio”, afirmó. En esa línea, advirtió que incorporar herramientas como Gemini o sumar soluciones puntuales no equivale a una verdadera adopción de IA, del mismo modo que la transformación digital no se limitaba a utilizar herramientas como Zoom.
El desafío, concluyó, es más profundo: implica una reingeniería organizacional y un rediseño radical de procesos. Mientras muchas empresas avanzan en ese camino, la mayoría aún no está completamente preparada para integrar la inteligencia artificial de forma madura y sostenible.
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