Axel Abulafia: “Liderar hoy es que la gente piense primero cómo hacer sus tareas con IA”

En una entrevista con ITSitio, el CBO de CloudX e inversor ángel reflexiona sobre liderazgo, startups, educación y agentes, y explica por qué el factor humano sigue siendo clave en la era de la IA.
Axel Abulafia, CBO de CloudX.
Axel Abulafia, CBO de CloudX.
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La inteligencia artificial ya no es un experimento de laboratorio ni una promesa de largo plazo: es una fuerza concreta que redefine cómo se lideran equipos, cómo se crean empresas y cómo se aprende. Y Axel Abulafia lo tiene claro. Lo observa en su día a día. Ve el impacto real de la IA en el trabajo cotidiano, el surgimiento de los agentes inteligentes, la transformación de la educación y la importancia de mantener al factor humano en el centro del cambio tecnológico.

Con más de 20 años en roles ejecutivos y de consultoría, Abulafia fue Chief Business Officer en Globant durante su crecimiento de startup a compañía global, acumuló más de 3,5 millones de millas aéreas y hoy lidera CloudX, la primera empresa con un equipo 100% certificado en inteligencia artificial. Además, es inversor ángel, asesor de startups, miembro del directorio de AI in Latam y docente en la escuela ORT, donde trabaja con estudiantes que crecen junto a la IA.

Liderar en un contexto de cambio extremo

En una entrevista con ITSitio, Abulafia explicó que el escenario actual no se parece a ninguna de las transformaciones tecnológicas anteriores que atravesó durante su carrera. Aunque vivió la burbuja de internet y distintas olas de digitalización, la irrupción de la inteligencia artificial marca un punto de quiebre. “Hoy estamos viviendo un cambio extremo”, afirmó, y remarcó que aparecen herramientas y plataformas nuevas casi todas las semanas.

Desde su mirada, el liderazgo en este contexto exige algo más que comprensión conceptual. “En lo que tiene que ver con liderazgo, es muy importante promover en los equipos el uso de estas tecnologías, empezar a usarlas”, señaló. En ese sentido, destacó la importancia de incorporar la IA en la rutina diaria y propuso un ejercicio simple: “Tener ChatGPT, Gemini o Copilot en el celular y acostumbrarse a pensar: ‘¿cómo voy a hacer esto con inteligencia artificial primero?’”.

El año sabático como espacio de aprendizaje y disfrute

Tras casi dos décadas en Globant, Abulafia se tomó un año sabático que definió como “transformador”. Durante su etapa corporativa había viajado de manera constante, pero casi siempre por trabajo. “Conocía hoteles y aeropuertos, nada más”, recordó. Ese año le permitió viajar de otra manera, pasar más tiempo con sus hijos y recuperar actividades personales.

Entre ellas mencionó el pilotaje de drones y la impresión 3D, una tecnología que antes veía como inaccesible. “Era algo que yo veía como demasiado sofisticado, pero fue evolucionando y hoy es mucho más simple”, explicó. Además, dedicó una parte importante de ese tiempo al estudio. “Me metí mucho con inteligencia artificial: cursos, videos, herramientas, todo lo que aparecía”, contó.

Durante ese período no dejó de dar clases. Abulafia relató que enseña a unos 180 alumnos de 17 y 18 años y que la experiencia también es formativa para él. “Aprendo un montón de ellos. Tienen tiempo, energía y no tienen miedo de probar”, destacó.

La inteligencia artificial ya redefine el trabajo, el liderazgo y la formación profesional, según Axel Abulafia.
La inteligencia artificial ya redefine el trabajo, el liderazgo y la formación profesional, según Axel Abulafia.

Invertir en startups: el peso decisivo del equipo

En su rol como inversor ángel, Abulafia fue contundente al explicar qué evalúa antes de invertir. “Para mí es 100% el equipo fundador”, aseguró. Incluso sostuvo que el equipo es más importante que la idea, el producto o la facturación. “El factor humano es clave”.

Para ilustrar esa mirada, relató su primer exit como inversor. Se trató de una startup que inicialmente no estaba funcionando bien y que decidió pivotear su modelo de negocio. “Pivotear a veces es cambiar completamente”, explicó. Ese cambio permitió que la empresa encontrara un nuevo rumbo y terminara siendo adquirida por otra compañía del ecosistema.

Más allá del resultado económico, Abulafia subrayó que su confianza siempre estuvo puesta en las personas. Destacó “esa forma de ver las cosas, esa resiliencia ante la adversidad”, y afirmó que ese tipo de actitudes no se reflejan en métricas ni planillas, pero son determinantes para el éxito.

CloudX y una estrategia diferencial en inteligencia artificial

Al hablar de CloudX, Abulafia explicó que la compañía nació con una decisión poco habitual en la industria: contratar únicamente perfiles senior. Se trata de un equipo reducido, con un promedio de edad de 36 años, pensado para minimizar errores y ofrecer mayor solidez a los clientes.

La llegada de la inteligencia artificial reforzó esa estrategia. Según Abulafia, “los agentes de IA pueden reemplazar a los juniors como los conocíamos hace algunos años”, lo que le da a CloudX una ventaja estructural. “No tenemos juniors y eso nos permite adaptarnos mucho mejor”, afirmó, y agregó que hoy la empresa no tiene roles fácilmente reemplazables por la tecnología.

Uno de los hitos más relevantes fue convertir a CloudX en la primera compañía del mundo con el 100% de su staff certificado en inteligencia artificial. “Más de 300 personas, todas certificadas”, subrayó. Las certificaciones se realizaron a través de plataformas como Coursera, con programas oficiales de Google, Microsoft y Amazon, adaptados a las necesidades tecnológicas de cada cliente.

El camino hacia una compañía AI First

Abulafia explicó que CloudX también avanza hacia el modelo de compañía AI First, un concepto que implica un cambio cultural profundo. “Ser una compañía AI First es lograr que todas las personas, cuando tienen que hacer un trabajo, primero piensen cómo hacerlo con inteligencia artificial”, sostuvo.

Ese enfoque, aclaró, requiere capacitación, acompañamiento y un proceso de desaprendizaje. “Hay que salir de la zona de confort y forzarse al principio”, reconoció. Aun así, remarcó que la creatividad y la dimensión humana siguen siendo centrales. “La parte humana es irremplazable”, afirmó.

Axel Abulafia reflexiona sobre liderazgo, aprendizaje y el rol humano en un mundo atravesado por la inteligencia artificial.
Axel Abulafia reflexiona sobre liderazgo, aprendizaje y el rol humano en un mundo atravesado por la inteligencia artificial.

Agentes de IA: potencia y supervisión humana

Al referirse a los agentes de inteligencia artificial, Abulafia destacó su enorme potencial, pero advirtió sobre sus límites actuales. “Los agentes ayudan muchísimo, pero todavía hay que supervisarlos”, señaló. Para ejemplificarlo, relató una experiencia personal con un auto autónomo en San Francisco.

Un viaje que debía durar 30 minutos terminó extendiéndose a casi una hora y media. “No supervisé bien al agente y me estaba llevando por los suburbios”, explicó. La experiencia le dejó una enseñanza clara: “La innovación toma tiempo y no se puede delegar todo a ciegas”.

Educación, curiosidad y pensamiento crítico

Desde su rol como docente, sostuvo que su principal objetivo es fomentar la curiosidad y el aprendizaje constante. “No hay que casarse con una herramienta”, afirmó, y destacó la importancia de estar abiertos a lo nuevo en un contexto de cambio permanente.

En relación con el uso de la IA en programación, explicó que les enseña a sus alumnos a usarla como un apoyo y no como un reemplazo. “Si no aprenden a programar ahora, después no van a poder supervisar lo que haga la inteligencia artificial”, advirtió.

Una mirada optimista sobre el futuro

Frente a los temores que puede generar la aceleración tecnológica, Abulafia se mostró optimista. Reconoció que incluso quienes están inmersos en el mundo tecnológico se sorprenden a diario, pero considera que la transformación en curso es profunda y positiva.

Como mensaje final, recomendó incorporar la inteligencia artificial en la vida cotidiana. “Lo más básico es empezar a usarla en el celular y experimentar”, sugirió. También destacó una diferencia generacional: “Los chicos no tienen miedo de usar estas herramientas; a los más grandes nos cuesta un poco más”.

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