La Argentina volverá a ser protagonista de una misión espacial histórica. El microsatélite ATENEA, desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con universidades e instituciones científicas del país, formará parte de Artemis II, la misión de la NASA que marcará el regreso de vuelos tripulados alrededor de la Luna después de más de cinco décadas.
El satélite argentino viajará como carga secundaria a bordo del cohete Space Launch System (SLS) y será desplegado a más de 70.000 kilómetros de la Tierra, un hito sin precedentes para la industria espacial nacional. Su misión principal será validar tecnologías clave para futuras exploraciones humanas en el espacio profundo.

Qué es el microsatélite ATENEA
ATENEA es un CubeSat clase 12U, diseñado y construido íntegramente en la Argentina. Se trata de un nanosatélite de alta complejidad tecnológica que fue integrado al sistema de lanzamiento de la NASA y ya se encuentra en Estados Unidos, listo para volar.
Será liberado durante la primera etapa de la misión Artemis II, que tiene previsto su despegue a partir del 6 de febrero de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con una ventana de lanzamiento que se extenderá hasta fines de abril.
El vuelo de Artemis II tendrá una duración aproximada de diez días y será la primera misión tripulada en orbitar la Luna desde el programa Apolo.
Quiénes desarrollaron el microsatélite ATENEA
El proyecto es resultado de un trabajo conjunto entre múltiples organismos científicos y académicos del país, entre ellos:
- CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales)
- VENG S.A. (Vehículo Espacial Nueva Generación)
- CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica)
- Instituto Argentino de Radioastronomía
- Universidad Nacional de La Plata (UNLP)
- Facultad de Ingeniería de la UBA
- Universidad Nacional de San Martín (UNSAM)
Esta articulación público-académica refuerza el posicionamiento de la Argentina como actor relevante en el desarrollo de tecnología espacial de alta complejidad.

Para qué se usará ATENEA en la misión Artemis II
El objetivo central del microsatélite argentino es probar y validar tecnologías críticas que luego podrán utilizarse en futuras misiones espaciales, tanto nacionales como internacionales.
Entre sus principales funciones se destacan:
- Medición de radiación en el espacio profundo. ATENEA permitirá registrar niveles de radiación fuera de la magnetosfera terrestre, una de las principales amenazas para los astronautas en misiones lunares y de larga duración. Estos datos serán clave para evaluar riesgos biológicos y el comportamiento de materiales electrónicos.
- Evaluación de componentes electrónicos. El satélite pondrá a prueba componentes comerciales y sistemas de blindaje en condiciones extremas, lo que permitirá validar su desempeño real en entornos espaciales hostiles.
- Pruebas de navegación y posicionamiento. Uno de los objetivos técnicos más relevantes es la recolección de datos GPS en órbitas de transferencia geoestacionaria, algo poco habitual y fundamental para futuras misiones de exploración profunda.
- Validación de comunicaciones de largo alcance. ATENEA también evaluará enlaces de comunicación a grandes distancias, un paso clave para misiones tripuladas a la Luna y, en el futuro, a Marte.
Un récord para la tecnología espacial argentina
El despliegue del microsatélite a más de 70.000 kilómetros de la Tierra marca un récord histórico para la Argentina, tanto por la distancia alcanzada como por el nivel de exigencia técnica de la misión.
Según destacó el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua: “Nuestra participación en esta misión fortalece la proyección internacional de la Argentina y demuestra que contamos con el talento, la capacidad y la visión para ser parte de la nueva economía espacial”.
La elección de ATENEA por parte de la NASA responde a los altos estándares de confiabilidad que exigen las misiones con tripulación humana.

Un paso clave en la nueva carrera espacial
La participación de ATENEA en Artemis II consolida la presencia argentina en los programas internacionales de exploración lunar y sienta las bases para futuras misiones científicas y tecnológicas.
Además de aportar conocimiento crítico para la exploración humana, el proyecto impulsa el desarrollo local de tecnología espacial, fortalece la formación de recursos humanos especializados y posiciona al país dentro del ecosistema global de la nueva economía espacial.
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