La inteligencia artificial está transformando la industria del software y obliga a las empresas a revisar sus procesos, estructuras de costos y modelos de negocio. En este escenario, la capacidad de adaptación se convirtió en uno de los principales desafíos para las compañías tecnológicas argentinas, que deben incorporar nuevas herramientas mientras mantienen su competitividad en los mercados internacionales.
Ese fue uno de los ejes de la entrevista que ITSitio realizó a Diego Berardo, vicepresidente de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI) y CEO de Easycommerce, durante el CESSI SummIT 2026. El encuentro, realizado en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, reunió a referentes empresariales, tecnológicos y académicos para debatir sobre la aplicación del software y la inteligencia artificial en distintos sectores de la economía.
Para Berardo, el desafío central de la industria consiste en comprender que la transformación no se limita a incorporar nuevas tecnologías, sino que exige revisar la manera en que las empresas producen, entregan sus servicios y definen sus precios.
“El principal desafío es reinventarnos. Somos los primeros conocedores y damnificados de la IA. La implementamos y la vivimos en carne propia”, sostuvo el ejecutivo. En ese sentido, explicó que la evolución tecnológica está modificando los perfiles profesionales requeridos, los procesos de desarrollo y las estructuras de costos, por lo que las compañías necesitan adaptarse con mayor velocidad.

La IA obliga a repensar los modelos de negocio
La aceleración del cambio tecnológico también modificó los tiempos de planificación de las empresas. Según Berardo, mientras antes era posible proyectar estrategias a dos o tres años, actualmente muchas organizaciones trabajan con horizontes mensuales o trimestrales.
En ese contexto, consideró que la industria necesita profesionales con experiencia, pensamiento crítico y capacidad creativa para resolver problemas. Estas habilidades adquieren especial relevancia en un escenario donde la inteligencia artificial permite automatizar tareas que anteriormente requerían una intervención humana intensiva.
Berardo destacó que la Argentina cuenta con fortalezas para competir en esta nueva etapa. La creatividad, la resolución de problemas y la capacidad de desarrollar soluciones para diferentes industrias constituyen ventajas que pueden diferenciar a las empresas locales frente a otros mercados.
Sin embargo, el crecimiento del sector también depende de que la transformación llegue al resto del entramado productivo. Para el vicepresidente de CESSI, las empresas de software tienen la oportunidad de convertirse en socias estratégicas de actividades como el agro, la salud, la energía y la industria manufacturera, acompañándolas en la incorporación de inteligencia artificial.
“Tenemos que lograr que las otras industrias se reinventen, y nosotros podemos proveer y ayudar en ese proceso”, afirmó. A su entender, la experiencia acumulada en cada sector puede convertirse en una plataforma para desarrollar soluciones exportables y ampliar la presencia argentina en el mercado global.
De la industria al comercio electrónico: dónde se ven los resultados
Al analizar los casos de aplicación de inteligencia artificial, Berardo señaló que uno de los avances más visibles se registra en los procesos industriales, donde la combinación de IA y visión artificial permite automatizar operaciones y mejorar la productividad.
Como ejemplo, mencionó soluciones aplicadas al procesamiento de alimentos, como la papa y el café, que permiten optimizar distintas etapas de la producción. También identificó oportunidades crecientes en el sector de la salud, donde el análisis de imágenes mediante inteligencia artificial contribuye a detectar determinadas condiciones y agilizar estudios médicos.
Desde su experiencia en retail y comercio electrónico, el ejecutivo resaltó el potencial de estas herramientas para mejorar la relación entre las empresas y sus clientes. La IA permite interpretar patrones de consumo, comprender preferencias y ofrecer productos o servicios más adecuados para cada necesidad.
“La inteligencia artificial está pegando golpes abismales, no solo de interpretación de consumo y de gustos, sino de realmente focalizar en el cliente lo que necesita en el momento correcto”, explicó. Además, señaló que algunas capacidades que antes resultaban demasiado costosas para muchas compañías hoy pueden implementarse con inversiones más accesibles.
No obstante, advirtió que la incorporación de estas tecnologías también presenta riesgos cuando las empresas no evalúan correctamente sus costos. Según Berardo, uno de los errores más frecuentes consiste en asumir que la IA es gratuita o que su implementación siempre resulta más económica que el trabajo humano.
El problema aparece cuando una compañía automatiza tareas, reduce personal y baja sus precios sin calcular cuánto costará sostener el servicio a medida que aumente el volumen de uso. “La IA no es gratis”, remarcó.
Por eso, recomendó analizar cuidadosamente los ingresos, los egresos y la escalabilidad de cada solución antes de incorporarla a la operación. Una prueba gratuita puede ofrecer buenos resultados iniciales, pero los costos de procesamiento pueden cambiar significativamente cuando la herramienta debe responder a miles de consultas o ejecutar tareas de manera continua.

Empleo, exportaciones y desarrollo federal
Frente a la preocupación por el impacto de la IA en el mercado laboral, Berardo sostuvo que la automatización no necesariamente se traducirá en una pérdida neta de puestos de trabajo. Si bien algunas tareas administrativas y repetitivas tenderán a desaparecer o reducirse, surgirán nuevas necesidades vinculadas con el análisis, la atención al cliente y la prestación de servicios especializados.
“Van a haber tareas que se van a automatizar, pero va a haber otro tipo de tareas nuevas que va a necesitar de más gente”, señaló. De todos modos, reconoció que la transición exigirá que muchos trabajadores modifiquen sus hábitos y formas de trabajar.
En materia de exportaciones, consideró fundamental mantener reglas claras y previsibilidad para las empresas, especialmente en relación con el régimen de promoción de la industria del software. También destacó el trabajo de CESSI junto con Cancillería y las embajadas para abrir mercados y acompañar a las compañías argentinas en su expansión internacional.
La estrategia incluye fortalecer los ecosistemas tecnológicos del interior. Berardo recordó que la cámara impulsa desde hace décadas la creación de polos y clústeres, con más de 35 espacios de este tipo distribuidos por el país. También destacó la Red Argentina IT, un consorcio de más de 100 empresas que facilita la participación conjunta de pymes en actividades comerciales internacionales.
De cara a 2027, el objetivo es consolidar el posicionamiento argentino en inteligencia artificial. Para Berardo, el país tiene la oportunidad de recuperar protagonismo regional si logra articular talento, innovación, políticas de largo plazo y desarrollo de nuevos mercados.
“Lo que buscamos es poder seguir liderando y recuperar un espacio de liderazgo desde Argentina como hub de IA”, concluyó. En esa dirección, CESSI impulsa un hub de inteligencia artificial que reúne a 400 empresas miembro, con la expectativa de motorizar nuevos negocios y sostener el crecimiento de la industria.
La visión de Berardo plantea que el futuro del software argentino dependerá tanto de su capacidad para incorporar inteligencia artificial como de su habilidad para transformar esa tecnología en soluciones concretas, generar productividad en otras industrias y competir a escala global.
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