Al menos cinco de las campañas de ciberespionaje sofisticado descubiertas en los últimos años usan herramientas maliciosas capaces de infectar dispositivos móviles, como fue el caso de Red October, Cloud Atlas y Sofacy, asegura Kaspersky Lab.
Con base en un estudio acabado de publicar, Kaspersky Lab advierte sobre el riesgo de ataques de ciberespionaje que utiliza malware diseñado para dispositivos móviles.
De acuerdo con las estadísticas del estudio, al menos cinco de las campañas de ciberespionaje sofisticado descubiertas en los últimos años aplican herramientas maliciosas capaces de infectar dispositivos móviles.
La empresa rusa deduce que, en ocasiones, los programas maliciosos hechos a la medida son creados y propagados durante alguna campaña de ciberespionaje, como se vio con las campañas Red October, Cloud Atlas y Sofacy.
Ahonda que los actores maliciosos suelen utilizar el llamado malware comercial, un conjunto especial de herramientas ofensivas que venden organizaciones comerciales como HackingTeam (cuya herramienta se llama RCS), Gamma Internacional (FinSpy) y otras.
De hecho, muchos de los grupos de ciberespionaje investigados por los expertos de Kaspersky Lab en los últimos años, hacen uso de malware sofisticado para móviles, capaz de infectar una amplia gama de este tipo de dispositivos y de robar todo tipo de información.
En este sentido, Kaspersky apunta que pese a que muchas organizaciones creen que el cifrado PGP estándar es suficiente para proteger las comunicaciones de correo electrónico móviles, no siempre es así.
“Esta medida no resuelve el problema central. Desde una perspectiva técnica, el diseño arquitectónico original utilizado en los correos electrónicos permite leer los metadatos como texto sin formato en los mensajes enviados y recibidos”, indica Dmitry Bestuzhev, Director del Equipo de Análisis e Investigación para Kaspersky Lab América Latina.
El ejecutivo explica que dichos metadatos incluyen detalles del remitente y el destinatario, así como la fecha de envío y recepción, tema, tamaño del mensaje, si hay archivos adjuntos y el cliente de correo electrónico que se utilizó para enviar el mensaje, entre otras cosas.
“Esta información es suficiente para que alguien que realice un ataque selectivo pueda reconstruir la línea de tiempo de las conversaciones, saber cuándo las personas se comunicaron entre sí, el tema de la plática y con qué frecuencia se comunican”, añade.










