Si durante los últimos años buena parte de la conversación sobre inteligencia artificial estuvo concentrada en modelos, aplicaciones y casos de uso, Cisco quiere desplazar ahora la mirada hacia una capa menos visible pero decisiva: la infraestructura. Ese fue uno de los mensajes más fuertes de la apertura de Cisco Connect Latam 2026, que se lleva a cabo en el hotel Moon Palace de Cancún, México.
Laercio Alburquerque, vicepresidente de Cisco para Latinoamérica, abrió la keynote poniendo sobre la mesa la magnitud del desafío. “La infraestructura de hoy no está preparada para soportar la IA. La IA exige que empecemos a diseñar para lo que está sucediendo”, sostuvo. Y agregó otra definición que atravesó buena parte de las presentaciones posteriores: “Hay que innovar pero innovación sin protección es simplemente riesgo”.

Para Cisco, esa transformación también representa una oportunidad para América Latina. “Latam no espera el futuro, nosotros lo construimos”, afirmó Alburquerque, al plantear la pregunta sobre qué rol tendrá la región frente a la nueva ola tecnológica.
La discusión no pasa únicamente por sumar capacidad de cómputo. La compañía sostiene que la infraestructura de IA debe pensarse como un sistema integrado donde silicio, óptica, red, cómputo, datos, modelos y aplicaciones funcionen coordinadamente y donde seguridad y observabilidad atraviesen todas las capas. Ese concepto de full stack es una de las bases de la estrategia que Cisco denomina AgenticOps: una evolución de AIOps hacia operaciones en las que agentes de IA pueden detectar incidentes, correlacionar información de diferentes dominios, proponer soluciones y, bajo determinadas condiciones, ejecutar acciones con supervisión humana.

Jen Kirkpatrick, vicepresidenta de Americas Specialists Organization de Cisco, sintetizó el cambio de escenario en cuatro fuerzas: la inferencia como nueva carga de trabajo, los agentes como nueva fuerza laboral digital, los tokens como nueva unidad de consumo y el control como nueva ventaja competitiva. La tesis es que la IA está dejando de ser solamente una interfaz conversacional para transformarse en una nueva capa operativa de las organizaciones.
Esa visión se traduce en tres grandes áreas de infraestructura. La primera son los AI-ready data centers, preparados para las demandas de ancho de banda, latencia y procesamiento que implican entrenamiento e inferencia. Cisco plantea tres prioridades: escalar la infraestructura, integrar la seguridad directamente en la red y entregar un stack de IA integrado. Como ejemplo, presentó el caso de Banco do Brasil, que construyó una base preparada para IA para atender a 74 millones de clientes y, según los datos exhibidos, redujo en 40% el consumo energético de la red.

La segunda área son los espacios de trabajo preparados para el futuro. Allí la estrategia combina modernización de campus y sucursales, seguridad diseñada para un entorno donde personas y agentes de IA conviven y nuevas experiencias laborales impulsadas por inteligencia artificial. Cisco mostró como caso a Mercy Ships, que redujo 50% el tiempo necesario para poner en funcionamiento su infraestructura tecnológica cuando sus barcos hospital llegan a puerto.
La tercera es la resiliencia digital, basada en la capacidad de procesar datos a gran escala, repensar la observabilidad y acelerar las operaciones de seguridad. United Airlines fue otro de los ejemplos mencionados: según Cisco, la aerolínea consiguió detectar problemas 50% más rápido en una infraestructura vinculada a la operación de 140 millones de pasajeros.
Uno de los productos que materializa esta estrategia es Cisco Cloud Control, presentado en Cisco Live 2026. Lila Rousseaux, Principal Solutions Engineer, mostró la plataforma en funcionamiento. Cloud Control busca reunir networking, seguridad, cómputo, observabilidad y colaboración bajo una misma capa operativa, compartiendo datos, contexto, identidad, permisos y workflows. Su objetivo es que personas y agentes puedan investigar un problema de punta a punta, identificar su causa, ejecutar correcciones y validar los resultados sin trabajar en silos separados.

Pero el cambio de escala que introduce la IA también aparece en el lado ofensivo. Craig Connors, CTO de Infraestructura y Seguridad de Cisco, mostró un dato que ilustra la aceleración: según la información presentada por la compañía, el tiempo promedio para explotar una vulnerabilidad cayó de 2,3 años en 2018 a 4,2 meses en 2023, 21,5 días en 2025 y apenas 38 horas en 2026.
Ese escenario explica la relevancia que Cisco otorgó a Live Protect, una tecnología que busca proteger sistemas antes de que sea posible aplicar el parche definitivo. Ante una vulnerabilidad, Cisco puede distribuir una protección contra la vulnerabilidad (vulnerability shield) que se aplica sobre el sistema en producción y mitiga temporalmente el riesgo sin necesidad de reiniciar el equipo ni interrumpir la operación. La compañía destaca cuatro atributos: protección sobre sistemas activos, menor necesidad de upgrades de emergencia, ausencia de downtime o reinicios y revalidación continua de la mitigación.
El concepto es particularmente relevante en una época en la que la velocidad de ataque empieza a medirse en horas. Live Protect no reemplaza el parche: desacopla dos momentos que históricamente estaban unidos. Primero permite proteger el sistema de inmediato; luego, en una ventana planificada, realizar la actualización definitiva.
La apertura de Cisco Connect Latam 2026 dejó así una definición bastante concreta sobre dónde cree Cisco que estará una de las próximas disputas tecnológicas. Ya no alcanza con disponer del mejor modelo de IA. Para que millones de agentes puedan operar en empresas reales será necesario contar con infraestructura capaz de conectarlos, observarlos, protegerlos y mantenerlos funcionando. En ese escenario, Cisco busca colocar a la red en el centro: no solamente como transporte de datos, sino como una capa activa de seguridad, inteligencia y control para la era agéntica.









