“Un producto de software puede venderse muchas veces”: el salto que necesita dar la industria colombiana

William Corredor, CEO de Open Intelligence y presidente de la Junta Directiva de FedeSoft, analiza los desafíos que enfrenta el software colombiano para competir globalmente.
William Corredor, CEO de Open Intelligence y nuevo presidente de la Junta Directiva de FedeSoft
William Corredor, CEO de Open Intelligence y nuevo presidente de la Junta Directiva de FedeSoft

El software colombiano ya no es una promesa de futuro: es una industria que aporta al PIB, genera empleo de calidad y tiene ante sí la oportunidad de pasar de vender horas de desarrollo a construir productos capaces de competir globalmente. Esa es una de las principales conclusiones de William Corredor, CEO de Open Intelligence, miembro de FedeSoft y nuevo presidente de su Junta Directiva.

Con cerca de cuatro décadas de experiencia en la industria tecnológica nacional, Corredor conoce de primera mano la evolución de un sector que hoy reúne a más de 2.000 empresas dedicadas al desarrollo de software. Solo FedeSoft cuenta con 430 afiliados considerados representativos del mercado, en una industria que, según los datos compartidos durante nuestra conversación, representa el 3,6 % del PIB, genera más de 406.000 empleos y exporta servicios por encima de los 2.400 millones de dólares.

Software colombiano, talento antes que tecnología

Para Corredor, la discusión sobre competitividad tecnológica comienza mucho antes de hablar de inteligencia artificial, infraestructura o nuevas plataformas. Comienza con las personas.

“El tema sin duda más importante es el talento, de ahí parte todo”, dijo Corredor en diálogo con ITSitio.

Su planteamiento apunta a una transformación de largo plazo: conectar las necesidades reales de la industria con la formación académica. La apuesta incluye trabajar con universidades para actualizar los programas profesionales, pero también intervenir mucho antes, desde los colegios.

“Los ingenieros no se hacen ingenieros el día que empiezan a estudiar la carrera. Los ingenieros típicamente se hacen ingenieros cuando son niños”.

La idea es detectar tempranamente la curiosidad tecnológica y convertirla en una oportunidad de formación. Fedesoft trabaja, según explicó, en una matriz de talento con objetivos de corto, mediano y largo plazo, además de iniciativas como concursos nacionales de programación para estudiantes de colegios.

Inteligencia artificial y talento digital: una nueva combinación

La inteligencia artificial está acelerando todavía más el cambio. Los modelos evolucionan con una velocidad que obliga a empresas, universidades y profesionales a actualizarse constantemente.

Corredor plantea una idea particularmente interesante: el profesional tecnológico del futuro necesitará combinar conocimientos tradicionales con nuevas capacidades.

“Se necesita saber español, saber inglés y saber al menos un lenguaje de programación”.

Corredor plantea que Colombia debe avanzar hacia la creación de productos tecnológicos propios.
Corredor plantea que Colombia debe avanzar hacia la creación de productos tecnológicos propios.

Ahora, a esa fórmula se suma una cuarta capacidad: entender cómo utilizar la inteligencia artificial. Para el dirigente gremial, los asistentes de programación ya están modificando radicalmente tareas que antes consumían muchas horas de trabajo.

“Todos los programadores deben tener un asistente de programación al lado de ellos porque rinde mucho más en las labores que hacíamos anteriormente al programar”.

Pero esto no significa que el factor humano desaparezca. La creatividad, las especificaciones funcionales y la arquitectura de software continúan requiriendo criterio humano.

“Es la combinación del humano con la IA lo que hace que realmente haya innovación y haya progreso”.

De vender horas a crear productos tecnológicos

Otro de los puntos más relevantes de la conversación está en el modelo de negocio. Colombia tiene una oportunidad para dejar atrás la dependencia de la prestación de servicios informáticos y avanzar hacia la creación de productos tecnológicos replicables.

La diferencia es sencilla, pero profunda: “Una hora de trabajo se puede vender una vez. Un producto de software puede venderse muchas veces”.

Por eso, Fedesoft trabaja en una iniciativa para impulsar la llamada “productización” de servicios, con el objetivo de que los proyectos desarrollados por empresas colombianas puedan convertirse en activos replicables y comercializables en diferentes mercados.

La apuesta podría ser decisiva para aumentar la capacidad de generación de valor del sector. No se trata únicamente de desarrollar para otros, sino de crear propiedad intelectual, soluciones propias y compañías con capacidad de escalar.

Competitividad tecnológica: una tarea de país

Para que esa transformación ocurra, Corredor identifica responsabilidades concretas para gobierno, academia e industria.

Por el Gobierno, Corredor plantea que se debe fortalecer una política que incentive la producción de software nacional y permita que las empresas colombianas participen en procesos de contratación pública.

“Necesitamos que haya una política que fomente la producción de software colombiano”.

En las universidades, el reto está en actualizar los planes de estudio y formar profesionales capaces de trabajar con las herramientas que ya están transformando la industria, incluida la Inteligencia Artificial. Al mismo tiempo, considera necesario mantener carreras de ingeniería y arquitectura de software, mientras se incorporan programas más cortos que permitan acelerar la formación de nuevos desarrolladores.

Para las empresas, el desafío es creer que Colombia puede crear tecnología con calidad suficiente para venderla fuera de sus fronteras.

“Necesitamos creer en nuestra propia historia y generar productos de calidad que nos puedan representar en todas partes”.

Una industria con potencial de movilidad social

Más allá de las cifras, existe otra dimensión que puede resultar especialmente relevante para estudiantes y nuevos profesionales: la capacidad de la industria tecnológica para generar oportunidades.

Corredor destaca que los empleos asociados al sector son bien remunerados y que la tecnología puede convertirse en un mecanismo de movilidad social.

“Los puestos que se generan en esta industria son muy bien pagos”.

Su mensaje final es directo: estudiar tecnología no significa únicamente aprender a programar. Significa entrar en una industria que seguirá transformando empresas, mercados y profesiones durante los próximos años.

El verdadero reto es crear, no solo consumir

Colombia tiene talento, empresas, experiencia y un mercado tecnológico en crecimiento. Pero el siguiente salto exige algo más ambicioso: convertir ese conocimiento en productos capaces de multiplicar su valor.

La inteligencia artificial puede acelerar el desarrollo. El talento puede hacerlo posible. La educación puede ampliar la base de profesionales. Y una política pública adecuada puede abrir mercado. Pero ninguno de esos elementos será suficiente si Colombia no desarrolla la confianza necesaria para crear tecnología propia y llevarla al mundo.

La próxima gran empresa tecnológica colombiana quizá no necesite empezar con miles de empleados ni con una gigantesca infraestructura. Puede comenzar con una buena idea, talento preparado y la capacidad de convertir conocimiento en un producto que pueda venderse una y otra vez.

Ese es, quizás, el verdadero salto que tiene por delante el software colombiano: dejar de ser reconocido únicamente por lo que puede hacer para otros y empezar a ser reconocido también por lo que es capaz de crear.

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