Las tres cruzadas del Polo TIC Mendoza: Conectividad, Transformación Digital y e-Government

Con el arranque del milenio, media docena de empresas de software radicadas en Mendoza entendieron que la unión hace la fuerza, y tentaron suerte con la formación de una cámara sectorial. A dos décadas de aquella iniciativa, un centenar de entidades agrupadas en el Polo TIC está transformando Mendoza en la “tierra del sol, del buen vino y del conocimiento”.

Francisco “Paco” Bravo, el actual presidente del Polo TIC Mendoza (elegido en noviembre pasado para el período 2021-2023) se define como un “usuario de la informática”. Esta definición resulta cuanto menos curiosa para quien, a sus 76 años, fue uno de los impulsores de la cámara sectorial de empresas con base tecnológica en 1997, y también el primer presidente en los inicios del Polo TIC, además de haber liderado Dipros s.a., su empresa de ingeniería de sistemas, por más de dos décadas (1993-2014).

Francisco Bravo

Ya a fines de los 90s, Bravo formaba parte de la media docena de líderes empresariales que entendieron que “la unión hace la fuerza” o, más exactamente, en este caso, que la unión era necesaria si se pretendía lograr una transformación importante a través de la tecnología. Y no cualquier transformación. “A raíz de un encuentro realizado en Cariló (Provincia de Buenos Aires), pude escuchar a Henoch Aguiar hablar por primera vez de la sociedad del conocimiento —recuerda Bravo—. Esa visión me atrapó totalmente, desde ese día hasta hoy”.

Con  el correr del tiempo resultó evidente que, para lograr una transformación hacia la sociedad del conocimiento, en el marco de una economía moderna, no bastaba con la cámara empresarial: era necesario ampliar la base de la agrupación, tomando en cuenta el Triángulo de Sábato-Botana. “Imaginamos una asociación civil que incluiría a las empresas de servicios basados en el conocimiento, a las universidades con carreras afines (terminaron abarcando las ocho universidades con sede en Mendoza, seis privadas, UNCuyo y la UTN Regional Mendoza) y representantes del Gobierno provincial”, explica Bravo y aclara que, hoy en día, para quienes forman parte del Polo TIC, este acrónimo significa “Tecnología, Innovación y Conocimiento”. Fue así que el Polo TIC nació en 2002, aunque su personería jurídica llegaría recién en 2016.

El primer gran logro del Polo TIC Mendoza fue la creación del Mendoza TIC Parque Tecnológico, que se empezó a gestar oficialmente en 2004. Bravo recuerda que ese proyecto se fue cocinado a fuego lento durante dos gestiones y media de gobiernos provinciales, hasta lograr su aprobación. El parque tecnológico, inaugurado en 2017, ocupa 3,6 hectáreas en la localidad de Godoy Cruz, y contó con el aporte económico de la Provincia. “Esa superficie se fraccionó en terrenos de 500 o 600 metros cuadrados, que se vendieron a un precio promocional y varias empresas los compraron”. Diecinueve de los 21 terrenos fueron adquiridos por estas empresas. Otro de los terrenos fue destinado a la administración del parque y a albergar diferentes proyectos, y es el que alberga el icónico complejo de cuatro pisos y 3.700 metros cuadrados con que se suele identificar al Polo TIC Mendoza. En este complejo se prestan distintos servicios, hay salas multifuncionales y de capacitación, oficinas para incubadoras y administración, sala de servidores, oficinas de trabajo y gerenciales, y otras prestaciones propias del movimiento cotidiano de los trabajadores del conocimiento. La Provincia es propietaria de ese edificio y de los espacios comunes, aclara Bravo.

A mediados de este año, la Universidad Nacional de Cuyo presentó su propuesta para la creación del “Área de Innovación de la Universidad Nacional de Cuyo”, que se levantará en otro de los terrenos del parque tecnológico. El proyecto incluye un edificio sustentable de 275 metros cuadrados.

De lo urgente a lo importante

Bravo reconoce que en el Polo TIC Mendoza no son muchos y que, de hecho, podrían ser muchos más. “Tendremos un total de 100 socios”, estima Bravo, sobre un total de 500 empresas que podría haber en toda la provincia. Estas organizaciones ocupan entre 3000 y 4000 empleados. Bravo aclara que está por arrancar un relevamiento del sector provincial que permitirá ajustar estas cifras a la realidad. A esto se suma un fuerte movimiento emprendedor, que se manifiesta en parte por la aparición de numerosos espacios de coworking (uno de los cuales estará dentro del complejo del parque TIC de Godoy Cruz). Entre las empresas de software que forman parte de este ecosistema figuran Belatrix (adquirida por Globant), Everis y otras de base tecnológica como Mercado Libre.

“Además, acabamos de incorporar media docena de municipios. Estamos impulsando una campaña para asociarlos a todos, porque queremos generar una Mesa de Municipios para discutir temas de interés con municipios gobernados por partidos políticos de diferente signo. Hasta ahora nos ha dado muy bien resultado compartir temas en una misma mesa con el sector empresarial, académico y representantes del Estado. Claro está, no todo es fácil. A veces los intercambios de ideas son un poco ríspidos. Pero hemos visto que este tipo de mesas sirve para promover el conocimiento y la empatía entre los distintos jugadores”.

Si bien el Polo TIC no es una cámara empresaria (no fue concebida para cumplir esa función gremial), ha cumplido a lo largo del tiempo algunas de sus funciones. En Mendoza también está funcionando la CIUM (Cámara de Informáticos Unidos de Mendoza), al menos desde fines de 2016. Esta entidad sí funciona como cámara gremial, abarcando a los comercios de Informática y a algunas empresas. Bravo considera que muchas de las empresas que forman parte del Polo TIC también deberían formar parte de CIUM.

Un tema que preocupa al Polo TIC es la escasez de conectividad en la provincia (Mendoza está en el puesto 20º del ranking), carencia que Bravo atribuye a las tasas leoninas que los monopolios de distribución de energía eléctrica pretenden cobrar a los ISPs para compartir sus postes. “En Mendoza, sólo el 36% de las familias tienen acceso a una conectividad digna a Internet”, explica. En contraste, Mendoza se ubica en el cuarto puesto por PBI. “La provincia contrató a Henoch Aguiar para que realizara un proyecto de conectividad para resolver esta cuestión”.

A caballo de lo anterior, el Polo TIC impulsará la transformación digital de las empresas en Mendoza. “Esta transformación no pasa por meter tecnología a gusto y paladar. Primero hay que hacer el ordenamiento administrativo de la empresa, y después hacer el plan de equipamiento”, sentencia Bravo. El Polo TIC también se propone lograr el e-Government para Mendoza, de modo que los ciudadanos no deban ir de organismo en organismo presentando los mismos papeles. La propuesta del Polo TIC sigue el modelo de Estonia de transformación digital. “En Estonia hoy, una persona desde el celular, en tan sólo 18 minutos, puede radicar una sociedad anónima”, grafica Bravo. “El 97% del tráfico de datos que circula por las redes de Estonia es entra máquinas. Sólo en un 3% de los casos es necesaria la intervención humana”.

El modelo estonio se apoya en una plataforma de código abierto llamada X-Road, que permite el intercambio seguro de datos dispuestos en numerosos formatos a través de IA y Blockchain. X-Road es la misma plataforma que el Polo TIC propuso para la prueba piloto de “Puente Andino” desarrollado en conjunto con EIVA (una asociación civil del sector TIC, con base en Valparaíso, Chile). La idea es vincular dos nodos logísticos de transporte (utilizados por los camiones de carga a ambos lados de la Cordillera de los Andes), de modo que, a través de esta plataforma, se pueda simplificar la presentación de documentación en las aduanas de los respectivos países (o, en otras palabras, que lo que se presenta a un lado de la cordillera sea válido también para el otro lado). Las demoras en aduanas (que por lo general van de ocho horas a un par de días) cuestan a los transportistas US$ 200 diarios. El intercambio digital de información entre Aduana y Migraciones de la Argentina, con Aduana y Migraciones de Chile, podría reducir los lapsos de espera en un 70%, y todo ello sin que cada organismo deba abandonar los sistemas que ya viene usando. Bravo aspira a llevar este mismo sistema a la interacción entre facultades de la UNCuyo.

Mientras que la cuestión de la conectividad resulta urgente e imprescindible, la transformación digital y el e-Government resultan no sólo importantes, sino imprescindibles. Pero lo segundo no se puede hacer sin lo primero. Bravo lo compara con querer impulsar la industria vitivinícola a toda la región sin tener los caminos adecuados para el traslado de esas cargas. En este orden, desde el punto de vista regulatorio, también se está avanzando. Hacia fines de 2020, y con un fuerte impulso de parte del Polo TIC, el gobierno provincial aprobó un paquete de medidas que incluye el otorgamiento de beneficios impositivos para la creación de empleos, facilidades para la fundación de empresas, incentivos a la exportación y un marco de estabilidad para que sigan creciendo los polos productivos. Además, dentro de las leyes aprobadas, se habilitan la creación de la Agencia de Ciencia, Tecnología e Innovación, el fomento a los emprendedores y la Ley (provincial) de Economía del Conocimiento.

Alejandro Alonso

Periodista especializado en ciencia y tecnología. Trabajó en publicaciones como Banqueros & Empresarios, Telecomunicaciones & Negocios, Customer Service, Prensa Económica, Computerworld, e Insider, entre otras.

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