La mirada del pionero

Buenos Aires Software está en el mercado argentino desde 1979. Recientemente, inició una nueva etapa tras completar la aplicación en la Ley de Economía del Conocimiento.

En un país con enormes altibajos económicos y con crisis frecuentes, la existencia de una desarrolladora de software que haya pasado las cuatro décadas es, al menos, sorprendente. Es el caso de Buenos Aires Software, fundada en 1979 por Juan Ruggero con el objetivo de “ayudar a perfeccionar los procesos en las empresas y mejorar el trabajo de las persona” y pionero en la creación de sistemas administrativo-contables en el país. Hoy cuenta con dos líneas de productos: EasySoft para pequeñas empresas, comercios, estudios contables y profesionales independientes, y Enterprise, pensada en grandes empresas.

El propio Ruggero, hoy presidente de la compañía, asegura que en la Argentina el desarrollo de software está muy bien y confía en que el segmento de comercio electrónico genere nuevas oportunidades. “Venía incluyéndose en la vida normal del comercio y la industria, pero luego de acelerarse precipitadamente durante la pandemia, quedaron muchos pequeños descuidos”, afirma. “Con la madurez de esta modalidad comercial, llega el momento de ordenar y optimizar los procesos y corregir las desviaciones de las mejores prácticas, puntos que están muy bien cubiertos en nuestras soluciones”, detalla.

Recientemente, la empresa completó la aplicación para la Ley de Economía del Conocimiento, modernización de la Ley de Software a la cual la empresa suscribió desde un primer momento. “Buenos Aires Software funciona bajo la norma ISO 9001 desde hace ya muchos años, esto nos ha permitido tener excelentemente bien documentados nuestros procesos y junto con las buena prácticas administrativas (que implementan los productos que producimos y proveemos) nos adaptamos a los nuevos requisitos con un mínimo impacto”, cuenta Ruggero.

“La industria del software es intensiva en el uso de recursos humanos calificados y no tanto en cuanto a materiales y servicios. La incidencia del IVA termina impactando de lleno en los costos y esta ley mitiga ese efecto negativo. En cuanto al beneficio de la baja de la tasa de Impuesto a las ganancias, permite compensar el alto riesgo que implican las inversiones en desarrollo por su largo plazo y por el riesgo de obsolescencia”, describe el marco normativo.

“No hay un secreto para permanecer tanto en el mercado: simplemente pensamos en lo que necesita el cliente y tratamos de dárselo”, señala Ruggero. “Lo más importante es que la solución sea sólida, que funcione en todos los escenarios previstos y, de ser posible, también más allá”, afirma, para luego agregar que la empresa no se sube a las modas, sino que siempre se centra en el mediano y en el largo plazos. “Cuando la moda pasa, la empresa sigue necesitando soluciones”, concluye.

Walter Duer

Licenciado en Sistemas y periodista especializado en tecnología y viajes. Colabora con medios relacionados con el mundo IT desde 1992. Como autor, publicó una veintena de libros en editoriales como Planeta, Penguin Random House o Asunto Impreso.

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