Cuando la creación de aplicaciones es un fenómeno cooperativo

Agustín Mosteiro, fundador de Eryx, cuenta cuáles son las principales implicancias de conducir una software factory bajo el formato de cooperativa y destaca las oportunidades y desafíos que se proponen a partir de ese modelo.

“Cualquier persona que se suma a nuestra empresa lo hace directamente como socio: no existe la noción de empleado y empleador”, así presenta Agustín Monteiro a Eryx, su software factory. “Entre las ventajas de este modelo, se cuenta que al ser autogestivos toda persona tiene el apoyo y el espacio para aportar una visión o una idea que en otro tipo de organización podría morir en un nivel de influencia mucho más bajo del necesario para que sea llevada a cabo”, aporta.

Corría 2011 cuando dos estudiantes de Ciencias de Computación de la UBA decidieron crear Eryx. Dos años más tarde, con clientes estables, el emprendimiento se fundó al coworking La Manzanita, donde consolidó su crecimiento. En 2015 creció el número de colaboradores full time y en 2016 fue inscripta como una cooperativa de trabajo. Desde 2018 se enfoca en la resolución de problemas mediante el uso de la matemática aplicada (a través de su unidad Data Science & Operations Research) y desde 2019 tiene oficina propia en Palermo. Hoy tiene 30 socios.

“Las soluciones de software e inteligencia artificial son transversales a todos los sectores y cada día se necesitan y se implementan más desarrollos en todos los rubros, aunque hay rubros donde se ven oportunidades específicas y la curva de adopción es más empinada”, detalla, y da como ejemplos el mundo fintech y otros ámbitos más clásicos, como logística, supply chain y retail.

Además de otros beneficios, como el vínculo de confianza que se genera en los socios, Monteiro admite que existen algunas barreras en el esquema cooperativo. “Posiblemente una de las más grandes es la escalabilidad, en especial tratándose del rubro IT: hay ocasiones en que ciertos clientes necesitan movimientos de recursos muy bruscos que no son tan simples en una cooperativa dado que siempre apuntamos a incorporar personas pensando en relaciones fructíferas y duraderas y no como algo temporal”, describe.

Una peculiaridad de Eryx es que tiene rotación de capital humano prácticamente nula, un rara avis en el segmento tecnológico. “Nuestra principal estrategia en ese sentido proviene de los fundamentos del modelo de organización: todos los involucrados tienen voz y participación en las diferentes decisiones de la empresa, lo que genera un sentimiento genuino de pertenencia que suele resultar muy motivador”, detalla.

“Con los fenómenos económicos y sociales que se están dando, sobre todo profundizados por la pandemia, es cada vez más natural que empresas y personas físicas en Argentina trabajen directamente para el exterior, lo que genera desbalances difíciles de manejar”, dice Mosteiro. Eryx exporta soluciones a Estados Unidos, España, Reino Unido, Chile y Colombia entre otros. “Tratamos de tener una cartera balanceada entre exportación y mercado interno: creemos que ambas opciones tienen sus ventajas y desventajas y que podemos enriquecernos con ambas”, concluye.

Walter Duer

Licenciado en Sistemas y periodista especializado en tecnología y viajes. Colabora con medios relacionados con el mundo IT desde 1992. Como autor, publicó una veintena de libros en editoriales como Planeta, Penguin Random House o Asunto Impreso.

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