Brechas en IoT, un riesgo para las empresas

Internet de las Cosas es un aspecto que genera expectativa en las personas. Los objetos conectados a la red pueden tener funciones que en algunos casos no habíamos siquiera imaginado, es quizá por ello que difícilmente se piensa en los peligros que trae consigo esta práctica.

Edgar-VasquezDespués de deslumbrarnos con todas las posibilidades del IoT en la vida real, empiezan a llegar todas las preguntas que van más allá y que entro de muchos aspectos abarcan la seguridad, esa que podría peligrar si nuestros objetos e información cayeran en manos de los ciberdelincuentes.

La reducción del tamaño de los componentes electrónicos y la disminución de sus precios permiten, gradualmente, añadir características inteligentes a las máquinas y conectarlas a Internet, desde aquellas usadas para enfriar el aire en las casas u oficinas, hasta las que permiten el funcionamiento de grandes trenes. A este cambio tecnológico se le denomina Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT), lo que junto a Big Data, Ciudadano Inteligente, computación en la nube (Cloud) y Seguridad es una de las cinco grandes tendencias en Tecnologías de la Información y Comunicación.

Y es precisamente gracias al IoT que hoy podemos cuidar de mejor forma nuestra salud mediante un wearable, es decir, un dispositivo que recopile información sobre nuestra presión arterial y los pasos que damos en un día; podemos conocer la relación entre el consumo de combustible de nuestro auto y los kilómetros recorridos en cada ocasión para calcular las mejores opciones con el objetivo de contaminar menos y ahorrar más; también podemos usar drones (robots que pueden volar con cámaras integradas) para capturar información que permita a las compañías constructoras elegir el mejor sitio para edificar o a las autoridades para saber si se cumple con el reglamento de construcción.

Para una mejor referencia, Intel cuenta con un una serie de documentos en línea agrupados como “Estudio de caso de Internet de las Cosas, instantáneas y planos” en la cual, además de información amplia sobre el IoT, existen ejemplos del uso de esta tendencia tecnológica en diferentes industrias.

IntelSecurity-mapaPara lograr esto, es necesario agregar a cada una de las máquinas: sensores, una Unidad Central de Procesos (CPU) y una conexión a Internet, a partir de lo cual además de existir en el mundo físico, el equipo también tendrá presencia en la web con su propia dirección IP y las vulnerabilidades a las amenazas informáticas que tienen cualquier otra máquina.

Las estimaciones del número de “cosas” conectadas a Internet en el futuro varían; sin embargo, se calculan que serán entre 26 mil y 212 mil millones de unidades conectadas al IoT en 2020.

RIESGOS DEL IOT, UNA AMENAZA OCULTA

Todos los desarrollos que se realizan en el Internet de las Cosas (IoT) pueden agruparse en dos secciones de acuerdo con sus funciones: o son dispositivos que recogen información mediante sensores del ambiente en el cual se encuentran para transmitirla de manera constante, o bien reciben instrucciones vía Internet y realizan alguna actividad en el sitio donde estén ubicados, aunque también de manera viable pueden realizar ambas funciones.

En cualquiera de los casos existen dos puntos que deberían preocuparnos: la privacidad y la seguridad. En el primer punto se trata de preguntarnos ¿quién puede tener acceso a los datos recolectados por cualquier dispositivo y para qué?; mientras que en el segundo, la cuestión es ¿quién podría decirle qué hacer?, por ejemplo en lo referente a las funcionalidades de un ferrocarril o una central atómica.

ATAQUES EN EL IOT, ¿QUÉ TANTO SABEMOS?

Entre las amenazas más probables contra los dispositivos conectados al IoT figuran los códigos llamados zero-day, los cuales tienen la capacidad de aprovechar las vulnerabilidades existentes en los nuevos programas o plataformas creadas por los fabricantes de dispositivos, quienes usualmente no prevén los riesgos. Un claro ejemplo son las televisiones inteligentes, las cuales son capaces de transmitir las conversaciones de los usuarios por el mismo micrófono por el que reciben instrucciones.

Asimismo, otra área de riesgo la constituyen los dispositivos médicos, los que conectados en red poco a poco se vuelven parte del tejido del Internet de las Cosas. Estos accesorios son aquellos que pueden llevarse puestos, que pueden ingerirse de manera temporal o que incluso pueden introducirse en el cuerpo humano para curar ciertas enfermedades o proporcionar medicamentos. Ante este escenario, Intel Security publicó “La Internet de las Cosas en la atención sanitaria: oportunidades y riesgos”, un resumen del informe “The healthcare Internet of things rewards and risks” en el que se hace un análisis sobre si ocurrieran fallos de gran impacto en tales accesorios, la sociedad sin duda alguna opondría resistencia para su utilización, lo que —remarca el documento—retrasaría su despliegue en años o décadas.

Si se toman los cuidados pertinentes, las medidas preventivas necesarias y se hace un uso correcto del Internet de las cosas, la vida el ser humano se verá beneficiada con todas las bondades de este tema. 

 

 

DÓNDE COMPRAR
Intel Security

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
X