Todo sobre la video vigilancia térmica

Dentro de las nuevas tecnologías, los sistemas de seguridad térmicos son algunos de los que más llama la atención. Pero, ¿cómo funcionan?, ¿para qué sirven?, ¿cómo se le puede sacar el mayor provecho?

Gracias a los avances tecnológicos que se han logrado en los últimos 20 años, hoy en día existe una gran variedad de tecnologías al alcance de la mano. Cosas que sólo se veían en películas de ciencia ficción, hoy forman parte de la vida diaria, y esto se debe no sólo a nuevos descubrimientos, sino también a la mejora de la eficiencia en los procesos productivos, causa principal de que dichas tecnologías sean muchísimo menos costosas de producir y conseguir. Uno de los más claros ejemplos son los sistemas de seguridad térmicos que cada vez se implementan en mayor medida gracias a su eficacia en la detección de intrusos, anomalías térmicas e incendios.

¿Qué es un Sistema de Vigilancia Térmico?

Son cámaras de video que ven las llamadas frecuencias de onda en colores distintos a los que puede captar el ojo humano. Dichas frecuencias, también pueden expresarse desde otro punto vista por su inversa, la longitud de dicha onda, un número en nanómetros (un nanómetro = un milímetro dividido un millón de veces) por el cual son más popularmente conocidos. Sabemos que las ondas que capta el ojo humano van de los 400 a los 700 nanómetros, o sus respectivos colores, del violeta al rojo. Las cámaras térmicas pueden ver colores con ondas más largas que el rojo, llamadas infrarrojos, y van desde los 700 a los 1400 nanómetros de longitud.

La temperatura y el color

Ahora que sabemos qué colores ven las cámaras térmicas tenemos que preguntarnos: ¿Qué tienen que ver los infrarrojos con la temperatura? MUCHO, ya que cualquier cuerpo o masa con temperatura mayor al cero absoluto (273°C bajo cero) ya comienza a emitir colores, y a mayor temperatura, las emite con mayor intensidad y a mayores frecuencias. Como claros ejemplos podemos mencionar un metal caliente que al superar los 800°C ya comienza a brillar al rojo vivo, y también al Sol, cuya superficie se encuentra aproximadamente a unos 5600°C brillando en todos los colores, incluyendo infrarrojos y ultravioletas. Se suelen utilizar los valores de temperatura en grados Kelvin para elegir luminarias cálidas (2800°K) o frías/blancas (6500°K).

Entonces… ¿Somos lámparas?

Debido a este fenómeno que ocurre en la naturaleza, hoy nos aprovechamos para detectar objetivos ya sean personas, automóviles, barcos, aviones, fugas de fluidos, sobrecalentamientos, etc, sin la necesidad de iluminación externa, ya que los mismos objetivos se comportan como lámparas de luz infrarroja. En contraste con los sistemas de video convencionales, encontramos entonces a los sistemas térmicos que permiten no sólo independizarse de las fuentes de luz, ya sea por ausencia o por exceso (¡no se encandilan!), sino que también nos permitirán observar a mayor distancia, gracias a que el infrarrojo, al estar hecho de ondas “más largas”, puede atravesar sin dificultad obstáculos visuales conformados por pequeñas partículas, tales como la niebla o el humo.

Por este motivo se implementan frecuentemente en ámbitos descampados, donde las condiciones climáticas, ya sea por oscuridad total o por bancos de niebla, dificultan la vigilancia convencional. La mejora en el alcance también nos otorga una ampliación en el perímetro virtual de alerta, ya que vamos a poder observar intrusos con mucha mayor anticipación y poder así tomar medidas preventivas antes de que puedan llevar a cabo algún siniestro.

Muchos modelos de cámaras térmicas, además de ser excelentes para detectar objetivos, pueden medir temperatura de objetos, transformándose en un termómetro a distancia. Así podremos hacer análisis térmicos de distintos tipos de sistemas, ya sean eléctricos para detectar sobrecargas, mecánicos para detectar exceso de fricción, calderas, caños, servidores, componentes electrónicos, calefactores, edificaciones,etc.

No obstante, las cámaras térmicas no nos permitirán ver detalle de colores o rostros de personas, por lo que suelen combinarse con sistemas ópticos creando un ecosistema híbrido para poder detectar con la mejor eficiencia e identificar con lujo de detalle.

Big Dipper ofrece asesoramiento técnico y lo último en tecnología respecto a este tipo de soluciones.

 

Por Nicolás Fontana, Product Manager en Big Dipper SRL

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