Innodisk hace frente a los retos de la temperatura industrial

Por Emilio Huang, Account Manager at Innodisk Corporation, Latin America Region.

La memoria es un componente esencial en todos los ordenadores, independientemente de su tamaño y aplicación. Por consiguiente, todos los dispositivos periféricos deben estar preparados para hacer frente a las dificultades físicas y térmicas que plantea el entorno, lo que es más evidente a medida que seguimos avanzando y requiriendo mayor capacidad informática para disminuir la latencia y crear sistemas más eficientes.

Esto significa que los dispositivos emplazados previamente en una ubicación centralizada y estable ahora se encuentran en el mismo lugar donde se recopilan los datos. Estas ubicaciones pueden ser desde una planta de producción o un cruce con mucho tráfico hasta un barco o un avión.

Uno de los principales retos a los que se enfrentan estas aplicaciones son las grandes variaciones térmicas. Las variaciones de temperatura forman parte de los ciclos naturales, pero el cambio climático es otro factor que puede repercutir en los sistemas actuales y futuros, ya que en muchos lugares puede provocar un clima más inestable y cambios imprevisibles.

Gracias al IoT y a la informática periférica, es posible utilizar los dispositivos y la capacidad informática en entornos cada más hostiles, como lugares con temperaturas extremas y áreas expuestas a los efectos adversos del cambio climático.

Por ejemplo, un dispositivo emplazado en el exterior estará sometido a un ciclo continuo de calentamiento y enfriamiento como consecuencia de la transición del día a la noche y, en ciclos más largos, de los cambios estacionales. Estas ubicaciones también pueden ser de difícil acceso, lo que aumenta el coste y el tiempo de mantenimiento.

Es fundamental que los dispositivos ubicados en estos emplazamientos utilicen módulos de memoria que puedan soportar estas condiciones durante un periodo prolongado con un mínimo de asistencia. Las memorias de aplicación industrial de Innodisk se han desarrollado basadas en las especificaciones JEDEC para poder hacer frente a lo que llamamos “temperatura extendida industrial” que suele definirse como el intérvalo de temperaturas de -40° C a 85°C.

Las especificaciones de temperatura extendida son esenciales para garantizar que los dispositivos sobrevivan a las condiciones extremas observadas en aplicaciones de vigilancia, automoción, manufactura, redes y misión crítica. La necesidad de una memoria de temperatura extendida aumentará a medida que la capacidad informática se traslade sobre el terreno, donde se necesitan dispositivos IoT robustos y eficientes que requieran un mínimo de mantenimiento.


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