Corresponsabilidad y trabajo: un cambio de paradigma frente a la pandemia

La cuarentena impuesta por la pandemia de COVID-19 ha puesto en jaque todos los paradigmas, y el vínculo colaborador-compañía es, sin lugar a dudas, una de las dinámicas que está enfrentando un cambio trascendental debido al teletrabajo, sobre todo para aquellas compañías que aún no lo habían puesto en práctica.

Por Javier Minsky, CEO de Virtualmind

En 2017, la EIL Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación Argentina, encontró que de 12 conglomerados urbanos del país sólo 3% de las empresas formales implementaban esta dinámica de trabajo. En la actualidad, según el informe Teletrabajo en la Argentina en contexto de aislamiento social, realizada por la Red Internacional de Educación para el Trabajo (RIET), el 80% de las personas activas con trabajo formal lo está haciendo en forma remota, y el 63% de los colaboradores desea seguir teletrabajando después del aislamiento.

Todo indica, que en algunos sectores, es probable que la nueva modalidad de trabajo perdure una vez que finalice el ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio). Más allá de eso, es una realidad que muchas empresas están contemplando distintos escenarios en los que los colaboradores no regresen a sus lugares físicos de trabajo. El desafío es cómo lograr una transición y adaptación armónica, sin perder productividad y eficiencia, en este paso del tradicional paradigma de control al paradigma de corresponsabilidad entre trabajador y compañía.

Frente a este cambio, la tecnología ha sido y es un factor fundamental, ayudando a encontrar un punto en común en la balanza en la que intervienen el monitoreo de tareas vs. la responsabilidad personal. Y es aquí donde cada colaborador se ha enfrentado al desafío de aprender a teletrabajar, ya que no todos estaban habituados a ello, o bien no disponían de la infraestructura adecuada para llevarlo a cabo.

Por su parte, las compañías se han visto forzadas a evaluar nuevas formas de acompañar a los trabajadores para que sus actividades sigan adelante y confiar en la responsabilidad personal de cada uno de ellos, evaluando los trabajos por objetivos cumplidos y ya no por horas hombre trabajadas. En este sentido, hay mucho por analizar en torno a las nuevas formas de relacionarse entre trabajador y empleador, con derechos y garantías propias del ámbito laboral, que merecen un serio y responsable debate. A esta altura, es inevitable pensar en un nuevo paradigma de corresponsabilidad y trabajo, porque el COVID-19 colocó sobre la mesa la necesidad de ampliar las fronteras de pensamiento, reevaluar las estructuras jerárquicas, reorganizar los equipos y el concepto de responsabilidad de todas las partes involucradas.

Es en este contexto, que resulta importante y diferencial para toda compañía tener un equipo unido y comprometido con el trabajo cooperativo y responsable. Si el colaborador está involucrado en la toma de decisiones, logra sentirse parte de un equipo y orgulloso de su compañía, y esto permite que sea más factible un escenario de confianza y responsabilidad compartida, dejando de lado el paradigma anterior.

El trabajo responsable es el gran aliado de la tecnología, y el desafío se centra en alcanzar el equilibrio para mantener la productividad. Difícil pero cierto, y quienes no puedan ser parte de este gran cambio serán quienes encuentren tal vez mayores dificultades a la hora de adaptarse a la nueva era de trabajo que se viene, en una nueva normalidad global.

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