Cloud e Inteligencia Artificial: la base que las empresas necesitan para vender más y operar mejor

Lucas Borsatto, Co-Founder & CCO de DinoCloud, y Andrés José Tahta, Director General LATAM en AWS, explican por qué la inteligencia artificial no genera valor por sí sola: requiere nube, datos confiables, gobernanza y seguridad para impactar en el negocio.
La inteligencia artificial solo genera valor cuando se apoya en una base sólida de nube, datos y gobernanza.
La inteligencia artificial solo genera valor cuando se apoya en una base sólida de nube, datos y gobernanza.
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La conversación sobre inteligencia artificial en las empresas suele empezar por los casos de uso, la automatización o la promesa de ganar productividad. Sin embargo, para Amazon Web Services y DinoCloud, el verdadero punto de partida está bastante antes: en la infraestructura, en la estrategia de datos y en la capacidad de operar con seguridad y gobernanza. En otras palabras, la IA no es el comienzo del camino, sino la consecuencia de haber construido bien los cimientos.

Esa es una de las conclusiones más fuertes que dejaron Lucas Borsatto, Co-Founder & CCO de DinoCloud, y Andrés José Tahta, Director General LATAM en Amazon Web Services, al analizar cómo las compañías pueden usar cloud e inteligencia artificial para hacer más y mejores negocios. El foco, remarcaron, no debería ponerse solo en la novedad tecnológica, sino en cómo lograr que esa tecnología impacte de verdad en el corazón de la organización.

Andrés José Tahta lo planteó desde una mirada de largo plazo: “En los últimos 20 años la nube pasó de ser algún tipo de innovación a convertirse en lo que es la base de toda la economía digital”. Y agregó que esa misma lógica hoy se traslada al universo de la IA, con un objetivo claro de ampliar el acceso a capacidades avanzadas para más compañías y más industrias.

Andrés José Tahta, director general de AWS para Latinoamérica, subrayó que la nube se consolidó como la base de la economía digital y el punto de partida para escalar innovación.
Andrés José Tahta, director general de AWS para Latinoamérica, subrayó que la nube se consolidó como la base de la economía digital y el punto de partida para escalar innovación.

La nube ya no es un destino: es la base del negocio digital

Durante años, muchas organizaciones vieron la migración a la nube como una decisión técnica. Hoy, esa mirada quedó corta. La nube aparece cada vez más como una condición necesaria para competir, innovar y responder con velocidad a un mercado que exige escalabilidad, resiliencia y menor fricción operativa.

Tahta lo resume con una idea contundente: “Con la nube nuestros clientes pueden innovar, pueden escalar, pueden competir sin la necesidad de invertir fuertemente en infraestructura”. Esa definición ayuda a entender por qué el debate ya no pasa solamente por infraestructura, sino por capacidad de negocio. La nube dejó de ser una plataforma de soporte para transformarse en el entorno sobre el que se construyen nuevos modelos comerciales, nuevas experiencias y nuevas formas de decisión.

En ese escenario, el ecosistema de partners también gana centralidad. AWS sostiene su expansión sobre una red global de socios que acercan la tecnología a problemas concretos, aterrizando capacidades complejas en planes de implementación, integración y evolución. Actualmente, la compañía cuenta con más de 140.000 partners en más de 200 países, y la mayoría de sus proyectos ya se canalizan a través de este ecosistema, que se vuelve clave para traducir la tecnología en resultados de negocio concretos.

La IA no funciona sin datos de calidad

Si hay una definición que estructura toda la entrevista, es la que plantea Borsatto cuando corre el foco desde la herramienta hacia la preparación previa. “La nube termina siendo la base para construir algo, una base totalmente mandatoria que tener para construir este tipo de proyectos”, afirmó. Pero enseguida agregó el punto más importante: “Si en términos de datos la compañía no está bien, básicamente no podemos construir nada con IA. No hay IA que funcione sin datos de calidad.

Ese razonamiento marca una diferencia fundamental frente a muchas conversaciones de mercado. La inteligencia artificial generativa puede acelerar procesos, asistir equipos o potenciar áreas comerciales, pero solo cuando existe una estrategia previa que organice, proteja y vuelva útil la información. No alcanza con contratar una solución ni con sumar presupuesto para innovación. Antes hay que resolver cómo se almacenan los datos, cómo circulan, quién los gobierna y qué nivel de confianza tienen.

Borsatto fue aún más claro al describir el camino que siguieron varias compañías con las que trabajan: “Estas grandes marcas empezaron ese camino por construir primero su estrategia de nube, después su estrategia de datos y después construir casos de uso con IA”. Esa secuencia no es menor. Muestra que el valor real aparece cuando la IA se monta sobre una arquitectura ya preparada para escalar.

ucas Borsatto, cofundador de DinoCloud, destacó que sin una base sólida de datos y nube es imposible generar valor real con inteligencia artificial.
ucas Borsatto, cofundador de DinoCloud, destacó que sin una base sólida de datos y nube es imposible generar valor real con inteligencia artificial.

Gobernanza y seguridad: la condición para llevar IA al core de la empresa

La aceleración del mercado hizo que muchas conversaciones cambiaran en poco tiempo. Según Borsatto, casi el 90% de los diálogos con clientes se transformó desde la explosión de la IA generativa. Pero hay una pregunta que se mantiene intacta: cómo llevar estas capacidades al núcleo del negocio sin comprometer seguridad, escalabilidad ni control.

En sus palabras, los clientes siguen preguntando: “Explicame primero cómo lo hago en el corazón de mi empresa cómo, la siguiente pregunta, de forma segura, gobernada, que escale”. Para DinoCloud, ahí está el verdadero trabajo consultivo: no en vender una herramienta aislada, sino en diseñar un plan para que la innovación sea sostenible.

Ese punto conecta directamente con la postura de AWS. Tahta insistió en que “la seguridad es nuestra principal prioridad en todo lo que hacemos” y subrayó la necesidad de que cada organización defina resguardos, controles y “guardrails” para proteger sus datos y operar con confianza. La idea de fondo es simple: la innovación no puede separarse de la prevención, la remediación y la capacidad de recuperación.

En ese contexto, incluso incidentes recientes en la industria —como el ocurrido en febrero de 2026, donde un agente de IA con permisos excesivos generó una interrupción del servicio— refuerzan la misma conclusión: el desafío no está en la tecnología en sí, sino en cómo se gobierna, qué controles se establecen y qué tan preparada está la arquitectura para responder ante fallas.

Por eso, aunque el mercado muchas veces sobredimensiona el atractivo de los agentes o de la automatización avanzada, tanto AWS como DinoCloud remarcan que no existe valor sostenido sin una arquitectura bien gobernada. La velocidad sin control puede generar experimentos. Pero no necesariamente negocio.

La computación en la nube dejó de ser una decisión técnica para convertirse en la infraestructura base sobre la que se construye la economía digital.
La computación en la nube dejó de ser una decisión técnica para convertirse en la infraestructura base sobre la que se construye la economía digital.

Del ahorro a la venta: dónde aparece hoy el valor de la IA

Uno de los aportes más interesantes de la entrevista es que corre a la IA de un lugar exclusivamente asociado a eficiencia interna. Sí, hay mejoras en productividad. Sí, hay automatización. Pero el impacto más potente también puede aparecer en ingresos, planeamiento comercial y capacidad de vender mejor.

Borsatto lo explica desde sectores de alto volumen y márgenes ajustados: “La gran oportunidad que tienen estas compañías son en las áreas comerciales o de marketing a la hora de mejorar sus ventas, de planificar de mejor manera”. Allí la IA deja de ser una promesa abstracta y pasa a operar sobre pricing, planificación, recomendaciones y toma de decisiones más rápidas.

Ese cambio también modifica quién impulsa los proyectos dentro de las organizaciones. Tahta señaló que ya no se trata solo de conversaciones con CTOs o CIOs, sino con responsables de negocio que llegan con problemas concretos para resolver. Marketing, operaciones, ventas o planificación pasan a involucrarse cada vez más en la agenda de IA, lo que muestra que la tecnología empieza a medirse menos por su sofisticación y más por su capacidad de resolver fricciones reales.

Casos concretos: cuando la IA impacta en ventas y productividad

La entrevista también aporta ejemplos que ayudan a bajar la discusión a resultados. En Molinos Río de la Plata, DinoCloud desarrolló sobre tecnología de AWS un asistente comercial impulsado por inteligencia artificial generativa para mejorar la eficiencia de la organización de ventas a nivel nacional. Según Tahta, el proyecto logró “un 60% de acceso más rápido a la información comercial, una “percepción de utilidad de la recomendación superior al 70%” y “una tasa de adopción de más del 80% entre los usuarios.

El caso es relevante porque muestra que la IA no solo optimiza back office. También puede fortalecer la operación comercial, mejorar el acceso a insights y acelerar decisiones que repercuten directamente en la dinámica del negocio.

En Pomelo, en tanto, el impacto aparece sobre el desarrollo tecnológico. Tahta explicó que “más de un 40% del código de su plataforma fue generado a través de la IA, lo que derivó en “un aumento de entre un 20 y un 30%” en la productividad de los desarrolladores. Más allá del número puntual, lo importante es lo que revela: cuando existe una base adecuada, los agentes y asistentes pueden acelerar tareas complejas sin reemplazar la necesidad de una estrategia tecnológica ordenada.

La gobernanza y la seguridad son condiciones clave para llevar la inteligencia artificial al core de la empresa sin comprometer control ni escalabilidad.
La gobernanza y la seguridad son condiciones clave para llevar la inteligencia artificial al core de la empresa sin comprometer control ni escalabilidad.

La decisión ya no es tecnológica: es cultural y de negocio

Borsatto sumó otro elemento central para entender por qué algunas empresas avanzan más rápido que otras. A su juicio, los proyectos más transformadores no nacen como iniciativas aisladas del área IT, sino como decisiones de negocio respaldadas por la conducción.

Al hablar de las compañías líderes con las que trabajan, sostuvo que existe “una decisión del C-level muy clara de que lo que lo trajo hasta hoy a la empresa no lo va a llevar a ser líder de industria en los próximos 20 o 30 años”. Esa visión es la que habilita cambios profundos: no solo adoptar tecnología, sino reconvertir cultura, procesos y formas de trabajo para que áreas no técnicas también puedan descubrir y ejecutar casos de uso con impacto.

Ese matiz es decisivo. Porque la ventaja no surge simplemente de incorporar IA, sino de integrarla a una organización capaz de absorberla. Sin esa transformación cultural, las herramientas quedan encapsuladas. Con ella, pasan a formar parte de una agenda más ambiciosa: vender mejor, decidir más rápido y operar con mayor resiliencia.

Hacer más y mejores negocios empieza mucho antes de la IA

La conclusión que deja la entrevista es clara: las empresas que quieran capturar valor real con inteligencia artificial no deberían comenzar por el modelo, ni por la moda, ni por el incidente de turno. Deberían empezar por la base.

Base significa nube. Significa estrategia de datos. Significa gobernanza. Significa seguridad, prevención y remediación. Significa también diseñar escenarios de disaster recovery, pensar la resiliencia antes de la urgencia y entender que la innovación no reemplaza la planificación.

Desde esa perspectiva, cloud e inteligencia artificial no son dos conversaciones separadas. Son parte de una misma hoja de ruta. Una hoja de ruta en la que la nube habilita, los datos ordenan, la gobernanza protege y la IA finalmente potencia. Recién ahí aparece el verdadero diferencial: usar la tecnología no solo para hacer más rápido lo mismo, sino para hacer mejores negocios.

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